Informa el artículo de LA VOZ que el 27 de agosto pasado, por esas paradojas de la vida, al recientemente designado director general de Tránsito y Transporte municipal, Walter Salcedo, le tocó vivir la experiencia de protagonizar un choque.
Tal vez pudo ser uno de los tantos choques que ocurren en la ciudad, pero éste, como otros, además se llevó una vida.
Imagino lo que puede sentir el funcionario municipal, ya que sumado a la desgracia en sí, se suma su rol del cual uno espera otra cosa.
El único valor positivo que puede extraerse de un accidente es una buena investigación y algunas reflexiones para que se adopten las medidas para que mañana no sea otro el afectado.
Voy a ensayar sólo alguna de estas últimas, tratando de generalizar respecto de lo que ocurre aquí, en Zárate, que no es muy distinto a lo que ocurre en otros lugares del país.
En primer lugar, al igual que a nivel nacional, el Municipio carece de una política de reducción de accidentes de tránsito. Por supuesto, cualquier funcionario consultado diría que se hacen operativos y seguramente con mucho sacrificio y con buenos resultados.
Cuando hay una política, hay una acción constante y no sólo “operativos de control”.
La política de reducción de accidentes debe estar diseñada por especialistas. No alcanza con ser una persona de buena voluntad, como concretamente en el caso del Sr. Salcedo.
Para elaborar una política, no alcanza con trabajar mucho y tener voluntad, sino que hay que tener conocimientos.
A esta altura, me pregunto si en las otras áreas de gobierno municipal contamos con especialistas, o sólo con personas de buena voluntad…
Lo cierto es que cuando al frente de un área de gobierno, al igual que en una gerencia de una empresa privada, ponemos un no especialista, el resultado está asegurado.
Eso es lo que les ocurre a los gobiernos de “amigos”. Son eso: amigos y no especialistas. No van a proponer grandes soluciones, sino grandes explicaciones.
Se invierte tanto en propaganda política y se invierte tan poco en propaganda para evitar accidentes.
Deberíamos darle más valor a la vida y tomar medidas efectivas. Campañas publicitarias, charlas, eventos.
Siempre empezamos por las escuelas. No está mal, pero tampoco debe ser lo único que se hace.
Debería empezarse por los que manejan, pero siempre es más fácil y publicitario empezar por las escuelas, ¿no?
No pretendo desvirtuar el esfuerzo, por introducir la seguridad vial que siempre realizan las empresas (no el Municipio), pero también debemos también atender el “mientras tanto”. El escolar no va a manejar en ese momento. Los adultos sí.
Hablando de adultos y sin intentar entrar en decisiones familiares, me pregunto el rol que jugamos los padres. Queremos premiar a nuestros hijos con una moto o un auto, sin reparar que les estamos comprando un arma. Con esa moto o ese auto, podemos matar o morir…
Tal vez debamos, en este punto reflexionar sobre el control de estas motos y autos. Quiénes tienen un Seguro contra Terceros?, quiénes tienen un matafuego?, cuáles realmente están en condiciones de circular? Quiénes tienen “los papeles” en orden?
No me digan que nunca se cruzaron con vehículos que a simple vista no cumplen con ningún requisito de seguridad. Entiendo que puede hacer decisiones “políticamente incorrectas”, pero lo realmente “políticamente incorrecto” es no tomar medidas.
Según la crónica del momento, nuestro director de Tránsito manejaba (dicen), en ese momento (18:45 hs) una camioneta marca Toyota, sin ningún tipo de inscripción de la municipalidad ya que es un vehículo que se hallaría en “comodato” por parte de una empresa contratista del Municipio y que utilizaría el director de Tránsito municipal, para desplazarse.
Parece lógico que si las funciones el director de Tránsito lo justifican deba contar con un vehículo pero, ¿sin inscripción municipal? En “comodato” por parte de una empresa contratista del Municipio? Mmmm… También en la gestión municipal debe ganarse en transparencia. Sin ir muy lejos, en Campana los vehículos municipales se encuentran debidamente identificados…
Por la importancia del impacto, también me pregunto, a qué velocidad habrá impactado los vehículos, ya que no circulaban por una avenida (Alférez Pacheco y Pasaje Brasil). No obstante, algo queda claro. Ambos venían a una velocidad mayor a la recomendable para una calle.
Los detalles del accidente seguramente los determinará un perito especializado, pero por los daños, la descripción que se dio en un primer momento, no es verosímil, y así como no quedan dudas de quién impacta a quién, tampoco caben dudas que el motociclista circulaba sin su casco, como la mayor parte de los que circulan en moto y día a día salen de sus casas en la aventura de llegar sanos ese día. Para que ocurra un accidente, siempre deben darse una serie de situaciones incorrectas, que terminan irremediablemente en una desgracia.
Todavía me quedan varias preguntas: ¿Cuál será el costo del evento para el Municipio? Perdón, para los vecinos… ¿Cómo hará la familia de Salcedo para recuperarse de lo vivido? ¿Y la familia de Sebastián?
Hay una sola convicción que debemos tener: “Los accidentes no ocurren por casualidad, sino por causalidades”.
Muchas de esas causas son las que acabamos de analizar, y que de haberse trabajado en ellas, hoy no habría dos familias destruidas…
Empecemos estableciendo una política de reducción de accidentes viales, diseñada por especialistas y no por voluntariosos. Ese es el primer paso…
Henry Ford decía que “Cuando se hace más de lo mismo, se obtiene el mismo resultado”, y yo creo que no estaba equivocado…
Ricardo Wolff









Que pasa con el caso de Sebastian.El chico que tuvo el fatal accidente,y fallecio???Que pasa con el Sr. Salcedo????? No se hablo nada màs respecto al tema.x Sebastian ,x sus familiares y tambien x nuestra sociedad.QUEREMOS SABER LA VERDAD.