Toda la comunidad religiosa de la ciudad recordó ayer el Día de la Inmaculada Concepción de María. Y lo hizo de una manera sincera y comprometida a pesar de que muchas veces los feriados “puente” van en detrimento de la reflexión y la fe, privilegiando el consumo y el turismo.
Como todos los años, el mismo jueves se realizó una procesión alrededor de Plaza Mitre, que culminó en la puerta de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen con la celebración de la misa. Todas las actividades se desarrollaron al aire libre, aprovechando el buen tiempo que aún cerca de las 19 horas se mostró todavía cálido, con un sol fuerte.
La única actividad que se realizó dentro del salón parroquial fue una muestra de la Escuela Laboral de Cáritas, en la cual todos sus integrantes mostraron los productos que elaboran con los fondos donados en cada oportunidad.
Minutos pasados de las 19 horas, comenzó la procesión con cientos de fieles que se acercaron a la parroquia. Entre ellos se encontraban todos los niños que tomaron su primera comunión este año. Había cerca de 80 chicos pertenecientes al Colegio San Pablo, otros tantos al Sagrada Familia y otro centenar de la parroquia Nuestra Señora del Carmen.
Luego estaban cerca de 50 del Instituto Estrada y alrededor de 20 de Nuestra Señora de Fátima. En total, fueron unos 300 chicos que tomaron su segunda comunión el jueves por la tarde; acompañados de sus familiares.
La misa fue presidida por el Cura Párroco, Ariel Pérez, quien llamó a la reflexión a todos los presentes sobre la actitud católica en estas fiestas, de mirar las necesidades del prójimo.
Tras la misa, cerca de diez recién nacidos subieron al atrio para ser presentados por sus madres a la Virgen. Otra de las celebraciones típicas que se realiza ante la Virgen María, la madre de Jesús. Por último, unas 18 embarazadas hicieron lo propio. En este caso, se las bendijo y se les auguró un buen alumbramiento.










