“Movilización frente a la Cooperativa Eléctrica. Un cacerolazo que comenzó ayer por la mañana se mantiene en la sede de la institución y reclama la renuncia de los directivos y la suspensión de la concesión de los servicios sanitarios. En la madrugada, los empleados de la cooperativa salieron finalmente, por tandas, entre corridas e insultos de los manifestantes, y con intervención policial. Sus familiares ya habían radicado denuncias en la comisaría por privación de la libertad. Los directivos, en cambio, salieron por casas vecinas, saltando entre los techos, también a lo largo de la madrugada. En la puerta de la CEZ, el cordón policial y un escaso grupo de manifestantes siguieron de pie, durante toda la noche”, era el titular de LA VOZ aquel viernes 18 de enero; en lo que fue una histórica jornada, una “pueblada” con expresiones violentas nunca vistas en nuestra ciudad.
Hoy se cumple una década, y dos politólogos zarateños, egresados de la Universidad de Buenos Aires analizan el fenómeno relacionándolo con la efervescencia de las manifestaciones de diciembre del 2001.
“Fue un fenómeno político y económico generado en diciembre del año 2001 y mucho antes también. En nuestra ciudad termina siendo un caso paradigmático el de la asamblea popular de Zárate de Pie ya que el conflicto de representatividad política y económica termina disparándose precisamente contra el poder económico más importante, la CEZ y no así la municipalidad. Esto habla de la significancia de la Cooperativa para la ciudad ya que la CEZ es del pueblo porque la fundó la comuna”, comentó Rodrigo García Otero, Lic. en Ciencias Políticas y presidente del bloque oficialista de Nuevo Zárate en el HCD.
“Sin dudas es un caso paradigmático el de la CEZ. Si bien la asamblea popular Zárate de Pie fue una buena iniciativa, ya que buscaba la democratización de la entidad, hoy ha dejado de ser funcional a este objetivo para transformarse en una corporación. En la actualidad no hay elecciones democráticas y se desconoce la vida institucional. El movimiento Zárate de Pie ha decepcionado a la gente en su afán de democratizar la entidad. Hoy podría ser un ejemplo de cooperativa en todo el país pero deja mucho que desear”, expresó Matías Francos, licenciado en Ciencias Políticas y es el referente de la Juventud Peronista de la Segunda Sección Electoral en La Cámpora.
“Zárate de Pie, como muchas otras asambleas a nivel nacional, se había desarrollado sin actores políticos que participase de ellas. Y este es otro dato fundamental, porque en Zárate también se respetó. Entonces sucedió que la clase política se retiró y quedaron actores sin el rasgo político capaz de construir un movimiento. Entonces sucedió que la toma de decisión se generó en un grupo cerrado y no permitieron un debate amplio. De esta manera, Zárate de Pie terminó siendo copado por otros actores sociales que tenían objetivos muy diferentes a lo charlado en las primeras asambleas”, agregó García Otero.
“Cuando se personalizan estos procesos, con cuestiones subjetivas de amistad y compañerismo, se pierde la naturaleza política y los instrumentos objetivos. Por ende, terminó sucediendo que las bases se distanciaron de los conductores del proceso, cosa que, por ejemplo, Néstor Kirchner nunca realizó, porque vuelve a retomar la retórica con el pueblo y los actores políticos y esto fue lo que entusiasmó del kirchnernismo en los años siguientes”, agregó García Otero.
“Hoy la CEZ tiene muy poco de proyecto nacional, y en parte lo veo por su juego político; basta sólo mirar la conformación de poder creada dentro del Concejo Deliberante. Creo que se arrancó con una idea muy buena y terminó en las antípodas. Claro que en los años posteriores se ha afianzado un movimiento político de jóvenes militantes que están ocupando espacios en muchos partidos. Esto también lo produjo la llegada de Néstor Kirchner, de volver a creer en la política como herramienta de transformación de las realidades y que si el día de mañana nos toca ocupar una cooperativa o un municipio lo vamos a saber afrontar”, concluyó Francos.
Petitorios, cacerolazos, protestas pacíficas y manifestaciones en la calle. La gente salió a la calle y mostró de lo que era capaz. Más allá de la historia de los años posteriores, la ciudad ya no sería la misma después de esta pueblada.







