Con pintadas de todo tipo que aparecen de la noche al día, manos anónimas dañan drásticamente las fachadas de viviendas, edificios públicos, escuelas y comercios de Zárate.
Ante la mirada impotente de los vecinos, los graffitis terminan estropeando la estética del inmueble y son los propietarios los que tienen que asumir el costo de las reparaciones.
Son muchos los vecinos que están cansados de que la pintura de los muros exteriores no dure intacta más que unas pocas horas. El vandalismo indigna a los vecinos que sienten vulnerada su propiedad con el variado “repertorio” de ocurrencias callejeras.
Bandas musicales, disputas deportivas, humoradas, frases de contenido político o social, nombres de candidatos o eslóganes son, entre otras, la mayoría de pintadas que se pueden observar en distintos puntos de la ciudad.
Un caso que resulta indignante es el de la Escuela N° 4 de Zárate, ubicada en Pinto y San Martín, que días antes del inicio del ciclo lectivo 2012, sus paredes se encuentran invadidas de graffitis (ver imagen). ¿Quién se hará cargo de pintar el establecimiento educativo y dejarlo en condiciones óptimas para el comienzo de las clases?
Los establecimientos educativos y las viviendas particulares que están cerca de los mismos en muchos casos se ven atacadas con las mismas pintadas.








