No hubo un “confuso” hecho para los vecinos. Fue todo muy claro, a ellos les prometieron que si votaban a Cristina Fernández de Kirchner para las elecciones primarias de agosto, desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación les iban a enviar muebles, colchones, chapas (seis por casa) y hasta electrodomésticos y máquinas de coser.
Finalmente, en la mañana del martes el Municipio impidió la descarga de productos de los camiones que transportaban mercadería al asentamiento “Los Pomelos”, ubicado al lado del Colegio Nacional.
Una vez más, los vecinos fueron rehenes del clientelismo político de todos; por lo tanto no fue una mera “contradicción política” porque detrás de las ideologías, los anuncios y los escritorios de Gabinete municipales, provinciales y nacionales; hay personas, las cuales necesitaban esos productos; más aún luego del temporal del lunes.
“Somos todos de la isla, les podemos mostrar nuestros documentos. Somos todos laburantes que vinimos a instalarnos a la ciudad porque no teníamos trabajo en la isla y no recibíamos ayuda de ningún tipo. Y necesitábamos esos productos porque perdimos todo el día de la tormenta”, expresó una vecina que vive en “Los Pomelos” a LA VOZ. Y agregó, “no queríamos ampliar el asentamiento o edificar más casas, queríamos reponer las chapas que se nos volaron. Con seis chapas por casa, como iban a entregarnos, no se puede hacer una casa nueva, sino reparar lo existente”.
Todo se inició cerca de las 9 de la mañana del martes, tres camiones sin identificación ingresaron por Teodoro Fels y se dirigieron hasta el asentamiento. Luego se bajaron tres personas que dijeron ser del Ministerio de Desarrollo Social y comenzaron a charlar con algunos vecinos. Al rato, eran decenas de vecinos corriendo hacia los camiones. Había llegado la mercadería prometida 9 meses después, ya que trabajadoras sociales del ministerio habían hecho un relevamiento en el barrio en junio, cuando vino el tren sanitario.
La carga en los tres camiones que llegaron correspondía a 28 familias, luego otra segunda carga iba a completar la entrega para el resto del asentamiento.
Tenían todo detallado en las planillas, con los nombres de cada uno de los familiares; por lo tanto todo hacía suponer que el actual gobierno tenía experiencia en éstas prácticas achacadas a las “viejas políticas” que hoy dicen denostar.
Los propios vecinos del barrio notaron estos movimientos y avisaron a la DPU y a Gendarmería, quienes obligaron a los responsables de la entrega a abortar la operación. “No es que vinieron a llevarse todo de vuelta, la orden municipal de entrada fue que descargaran todo el material en el tanque, en la Secretaría de Desarrollo Humano municipal, para que ellos luego hagan la entrega. Pero esto no era lo que nos habían prometido desde Nación. Nos prometieron una cosa y ahora deben cumplirla”, reclamó un vecino.
Como corolario, se cargó todo nuevamente a los camiones y se marcharon. No obstante, y como la “carga” ellos la debían entregar por orden del ministerio, les dijeron a los vecinos que se dirijan hacia “atrás” del asentamiento, sobre la ruta nacional Nº 12, que al costado de la autopista se les iba a entregar los colchones y las chapas prometidas. Para ello, se había programado estacionar todos los camiones en la estación YPF y de allí, con dos camiones más chicos, trasladarían toda la carga al lugar por la ruta 12. Una maniobra por demás de peligrosa, dado que pueden ocurrir accidentes por el intenso tránsito. Afortunadamente, Gendarmería obró en consecuencia y prohibió esta maniobra; la cual evidencia la obstinación y la “obediencia debida” de los representantes ministeriales en cumplir con las órdenes de Alicia Kirchner.
Finalmente Gendarmería y la DPU; por orden del Ejecutivo municipal, impidieron la concreción de esta entrega. “Seguramente hubo un malentendido”, se excusaron los representantes ministeriales al no poder cumplir con su “misión”.
En el lugar quedaron los vecinos, rehenes de las viejas, y todavía actuales prácticas clientelares de parte del gobierno.

Lotes con servicios lejos de las fabricas
Por otro lado, el Municipio incluyó a todos estos vecinos en el programa de entrega de lotes con servicios y, si bien los inscribió en su base de datos, hasta el momento no les entregó los terrenos.
El lugar a dónde se los va a trasladar, según los propios beneficiarios, es en un predio al lado de Monsanto; al que no quieren ir a vivir “bajo ninguna circunstancia”. “No queremos ir a contaminarnos al lado de una fábrica. Queremos que nos den un terreno en una zona residencial; donde no haya ningún riesgo”, expresaron; algo que suena hasta paradójico teniendo en cuenta que al otro lado de la planta, cerca de Petrobras, un country vende parcelas tasadas en varios dólares su metro cuadrado.
“Queremos irnos a vivir a un lugar en condiciones más dignas, no estamos en contra de la decisión del Municipio, pero necesitábamos las chapas y los colchones, una cosa no quita a la otra. Además, ya le anunciamos al Ejecutivo que nosotros no tenemos dinero para construir una vivienda por más que nos entregue un predio. Esto ya se lo dijimos en su momento y ocasionará problemas cuando llegue el día de mudarnos”, concluyó un vecino.









