Luciano Luna, marinero de 24 años del arenero argentino “Río Turbio”, sigue sin aparecer luego de que el buque en el que viajaba chocara contra un remolcador de empuje, “Ava Payagua”, en la madrugada del sábado pasado dejando como resultado hasta el momento seis muertos. La búsqueda continúa como al principio: por agua, tierra y aire.
“La actividad de los buzos y la búsqueda en el río y las orillas no se detuvo en ningún momento, pero hasta ahora, no hubo novedad”, informaron desde Prefectura Naval.
Una grúa arribó a la ciudad y comenzó a montarse en el lugar del siniestro, el kilómetro 101 del río Paraná de las Palmas. Ayer se iniciaron las tareas de enganche para comenzar a remover el barco.
La tragedia se desató a las 3.58 del sábado cuando el Río Turbio, que navegaba de San Pedro al puerto de Buenos Aires fue colisionado, pese a las advertencias que se habrían dado no solo de la propia embarcación sino también desde el control de tráfico marítimo de Prefectura, por la barcaza paraguaya que remolcaba contenedores en sentido contrario.
Producto del impacto el arenero dio una vuelta de campana quedando sumergida en tres minutos no dejando margen de actuación a la mayoría de la tripulación que se encontraba en los camarotes. Sólo uno de los ocho tripulantes (el segundo oficial maquinista Héctor Bogado, de 62 años) logró hacerse de un salvavidas y arrojarse al agua hasta ser rescatado. Otros seis fueron encontrados muertos al día siguiente pero Luna sigue desaparecido.
En el Ava Payaguá iban 12 hombres, pero todos resultaron ilesos y tres fueron detenidos.










