Uno de los temas no resuelto es el tránsito en nuestra ciudad. La complicada trama urbana y el incremento del parque automotor contrastan con las iniciativas del Estado municipal en función de mitigar este problema, de generar conciencia y de sancionar a quien incumple con las normas de tránsito. Esta problemática se padece diariamente y los propios vecinos dan cuenta de ello en los horarios picos, marcados por el ingreso y egreso a los establecimientos educativos.
Más allá de la imprudencia de muchos padres de parar en doble fila, de los transportes escolares mal estacionados y del caos que significa circular cerca de las escuelas; hay otra arista de la que muchos transportistas escolares revelaron, las puertas de los colegios se abren cada vez más tarde. “Cada mañana cuando llevamos los chicos a cada colegio siempre pasa algo nuevo, por lo que no abren la puerta a la hora debida. Al contrario, en vez de abrir a las 7:45, 7:50, 12:45 o 12:50, últimamente las puertas son abiertas a las 8 o a las 13 horas. Y el transporte escolar no trabaja solamente en un colegio sino que tienen un paquete de muchos colegios por cada turno. El hecho de retirarlos diez minutos antes del establecimiento educativo es una ayuda fundamental para cada transporte. Evitando esta tardanza, se generaría menos caos de tránsito y embotellamiento en las puertas de los colegios, por lo menos con las traffic que transportan a los chicos”, expresó un transportista. En tanto, desde el Ejecutivo no hay campañas de educación, tampoco está la intención de disponer de agentes de Tránsito para reordenar las salidas de los colegios.
A mediados del año pasado, el secretario de Gobierno municipal, Ariel Ríos, anunció un refuerzo en los operativos en todas estas áreas escolares; algo que nunca se llevó a cabo.
“Los operativos se van a concentrar en las escuelas de toda la ciudad en forma rotativa. Sin embargo, en una primera instancia no se aplicarán sanciones ante las innumerables violaciones a las normas de tránsito que se registran a diario. Al contrario, se apela a la buena voluntad y razonamiento de conductores y peatones. Esto no tiene objetivo recaudatorio sino de concientización”, había explicado el secretario de Gobierno, Ariel Ríos el año pasado, a la vez que pidió la colaboración de padres, directivos y alumnos para que, paulatinamente, se vaya generando un cambio cultural tendiente a mejorar el ordenamiento. “Pedimos la colaboración de todos”, había expresado el funcionario, “sé que queremos estar en la puerta del negocio donde vamos a comprar o llevar a los chicos hasta el aula en nuestros vehículos, pero no es posible, Zárate tiene un trazado muy complicado que esperamos mejorar con el tiempo, esto funciona cediendo todos una parte, esta es una forma de empezar a plantar una cuestión cultural, de respeto hacia los demás”.
En este sentido, los padres tampoco parecen haber colaborado, llevando a su hijo cada vez más sobre el horario de cierre, tal vez por estas nuevas circunstancias de la apertura “tarde” de las puertas de los colegios. Finalmente, las actitudes y las circunstancias que definen este problema son muchas y entre el Ejecutivo, las escuelas, los padres y los transportistas parece no haber voluntad de trabajar en conjunto para solucionar este preocupante tema, en donde los más perjudicados son los propios chicos. “Espero que todos colaboremos con un cambio, los chicos son los que escuchan y miran lo que hacemos los adultos, nuestra manera de proceder y de vivir. Y en estos tiempos necesitamos un poco de flexibilidad y de colaboración para solucionar este problema”, concluyó un transportista.










