En enero los propios concejales del oficialismo, haciendo uso de su mayoría, aprobaron la donación de la casa de la familia De la Torre al Municipio. Si bien hubo reparos y abstenciones de diferentes sectores, se consensuó en general la cesión de la vieja casa del cineasta zarateño Raúl De la Torre, ubicada en Ituzaingó al 200.
Sin embargo en la actualidad no hay información al respecto y precisamente varios sectores de la oposición se abstuvieron de votar afirmativamente porque no hubo ningún tipo de detalles sobre el grupo inversor “BBS Emprendimientos S.A” que la adquirió, la piensa remodelar y cederla al Ejecutivo municipal a cambio de excepciones al Código de Planeamiento Urbano para poder construir un edificio de una altura superior a lo establecido por norma.
En su momento, ediles de Unión Peronismo Federal y Partido Justicialista- Frente para la Victoria pusieron reparos, no sobre el proyecto de ordenanza en sí propio; sino sobre distintos elementos formales que consideraron como faltas graves. Además pedían más tiempo para su análisis y, de la misma manera, cuestionaron la celeridad con la que el oficialismo quiso tratar el tema en una sesión extraordinaria en verano dado el tenor del expediente. Fue en octubre del 2010 cuando la firma presentó una propuesta para restaurar y ceder la casa de la familia De la Torre que el Municipio destinaría a uso cultural. En contraprestación, el Ejecutivo debía permitir la construcción de un edificio con una altura superior a la determinada en el Código. Excepción que no se le otorgó a otro grupo inversor años atrás. En la sesión del 3 de mayo pasado, el propio bloque oficialista pidió que una Comunicación (Pedido de Informes), con el número 174/ 12, pasara a “Archivo”. Pero en ella se pedía precisamente los antecedentes de la empresa BBS SA; que nunca fueron girados al HCD. Ya sea, balance, estatuto social, antecedentes de obra y hasta el título de propiedad de la casa y del terreno de la familia De la Torre.
Hoy los concejales saben lo mismo que la población, que se cedió la casa a una empresa que planea construir un alto edificio al costado, pero nada más. Si se guían por lo que ven en el predio de calle Ituzaingó, frente al Club Paraná, tampoco se puede llegar a dilucidar nada, ya que la casa sigue en estado de deterioro y no hay ningún movimiento que haga suponer el comienzo del proyecto.
Además de la propuesta de cesión, se comunicó que la empresa iba a remodelar la vieja casa. Al respecto surgieron preguntas que hoy nadie quiere o puede contestar; la casa se donará y se remodelará antes de la construcción del edificio. De ser así, el centro cultural comenzará a funcionar con una gran obra detrás con todos los riesgos que esto implica. En cambio, si la empresa planea remodelar la casa luego de la construcción del edificio, Zárate tendrá un nuevo centro cultural, y la recuperación de la zona, dentro de cuatro o cinco años que dura la obra. Nadie lo sabe.
El proyecto
La propuesta de la compañía es construir una torre de similares características a la que está ubicada detrás del museo Quinta Jovita. Pero como la casa de los De la Torre está “protegida” patrimonialmente, no podían derrumbarla; entonces optaron por dividir el terreno y proponer su donación a cambio de elevar la altura a treinta metros, cuando la ley establece que para esa zona la altura máxima permitida es de doce metros. El Código de Planeamiento Urbano, que regula la construcción de todas las edificaciones en el partido, prevé ciertas excepciones que funcionan a modo de “incentivos” para la construcción; por lo que, en teoría, no había problemas a nivel legal.
El predio total es de 1.975 metros cuadrados, por lo tanto la empresa pretende derrumbar algunas secciones de la casa que no forman parte del conjunto original y ceder parte del terreno a la Comuna. El área en cuestión se extendería desde la casa hasta la barranca, con vista al Río Paraná.
La Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural Arquitectónico y Urbano analizó la propuesta en una reunión y sostuvo que “con la donación de este inmueble, la comunidad pasaría a contar con una propiedad de gran valor patrimonial; tanto por su historia como por sus valores arquitectónicos y paisajísticos que permitirá el desarrollo de la actividad cultural en expansión del Museo Quinta Jovita y el fortalecimiento de un sitio patrimonial relevante como es la zona de Ituzaingó entre Adolfo Alsina y Aristóbulo del Valle”. La aprobación expresada en este documento llevaba las firmas de las arquitectas Luisa Sorolla, Graciela Aguirreburralde y Silvia Baccino, presidente del bloque Unión Peronismo Federal, cuyo único concejal presente se abstuvo de votar.
Desde un principio, el Ejecutivo vio con buenos ojos esta propuesta, por eso luego de la aprobación de esta Comisión, Cáffaro y el presidente de la empresa, Roberto Barry, firmaron en agosto un convenio por el cual el Municipio aceptaba la cesión y la empresa se comprometía a restaurar la casa antes de ser entregada; también a cuidar el bien en el tiempo de construcción del edificio contiguo y a “recibir asesoramiento” de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural Arquitectónico y Urbano, mediante inspecciones semestrales.
Tal como lo sugirió la Comisión Municipal, el Ejecutivo planea anexar este predio a la Quinta Jovita para consolidar un polo cultural.









