El proyecto nuclear argentino programado por el Gobierno nacional continúa pese a incesantes reclamos de ambientalistas, a la recientes fallas de fabricación detectadas en la vasija de presión de Atucha I, y los reiterados pedidos de informes de diputados sobre los costos finales de la obra de Atucha II. Claro que este proyecto tiene como epicentro a la ciudad de Lima, en la que se quiere conformar un “Polo Tecnológico Nuclear”.
Según fuentes de la UOCRA local, en diciembre comenzarían las obras de edificación de laboratorio nuclear del proyecto Carem- 25. El proyecto está catalogado como, “uno de los más importantes de la historia científica y tecnológica argentina”. Lo está llevando a cabo la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en Lima, en el antiguo predio donde se alzaba la planta de agua pesada, ubicada en un terreno lindero al norte de la central nuclear de Atucha I. Fue creado a principios de la década del ochenta con el nombre CAREM (Central Argentina de Reactores Modulares) y presentado oficialmente en 1984 y relanzado en el 2006.
El objetivo del mismo es llegar a construir reactores nucleares de menor escala en Argentina para luego comercializarlos a toda América Latina. Más allá del fin comercial y eléctrico, lo que se proponen construir en este predio es un polo tecnológico que representará la convergencia de todo el conocimiento nacional sobre energía nuclear. Para ello se plantea la posibilidad de edificar laboratorios que presten servicios a otras centrales nucleares, salas de divulgación e información tecnológica y científica y áreas de capacitación en la zona periférica al edificio del reactor.
Todo este complejo científico se construirá en un gran predio que alojará en su edificio central a un reactor nuclear. A su alrededor tendrá otros laboratorios, habrá una estación meteorológica y sismológica; como fruto de un trabajo en conjunto con la Universidad de Cuyo; y aulas para capacitar a profesionales.
Actualmente trabajan aproximadamente 30 personas pero, conforme terminen la etapa de reacondicionamiento del predio, se sumarán muchos más.
Según puntualizaron representantes de la UOCRA local, están ultimando detalles del convenio- marco laboral que regirá para todos los obreros que comiencen a trabajar en el montaje civil del edificio central, en donde se alojará el reactor.
Se espera que en diciembre comiencen las obras y que se emplee entre ochenta y noventa obreros de la construcción para las tareas. De la misma manera, estiman que en el pico de la obra, cerca del 2015, se empleará a unos 1200 trabajadores.
Cabe destacar que es un laboratorio experimental nuclear con un reactor de menor escala al de una planta nucleoeléctrica como Atucha I y II. Por eso la cantidad de obreros que participarán en su construcción es mucho menor.
A raíz de esto, hay mucha expectativa no solamente para el sector del rubro de la construcción sino también para otras empresas y Pymes, ya que la consolidación de un polo de desarrollo para la zona impactará también en el resto de las empresas proveedoras de materiales y de recursos humanos.
Características del reactor nuclear
El CAREM es un reactor chico, de características pasivas y de seguridad inherente, cuya construcción, operación y mantenimiento son relativamente sencillas en relación a sus antecesores. A diferencia de otros proyectos, cuyos diseños buscan la generación de potencias superiores a los 600 o 700 megavatios, este reactor será “de baja potencia”. Su primer prototipo, el CAREM- 25, se encuentra en la etapa previa a su construcción y será de aproximadamente 25 megavatios de potencia eléctrica, capaces de abastecer a una población de hasta 100 mil habitantes. Este tipo de reactores permitirán prestar otros tipos de servicios como el suministro eléctrico específicamente a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas; desalinización de agua; suministro en regiones aisladas o el simple aporte de energía a las grandes redes de interconexión eléctrica. También es un rasgo destacable del CAREM que, de acuerdo con las estimaciones iniciales, no menos del 70 % de esta central podrá ser provisto por empresas nacionales calificadas. Todas estas actividades generarán un ámbito propicio para el desarrollo de futuras centrales CAREM para la formación de las próximas generaciones de profesionales nucleares y apuntarla el crecimiento económico y social de la ciudad de Lima, de Zárate y de su zona de influencia.










