“Es un juego, nada más”, se encargan de aclarar el grupo de estudiantes de Ingeniería en Sistemas de Zárate y Campana que crearon esta nuevo proyecto denominado “Angry Indec”.
“¿Qué tan lejos estoy del Indec?”; es la pregunta que se hacen todos y todas al regresar del supermercado y el disparador para la creación de este juego que está inspirado en el popular videojuego Angry Birds -la aplicación para celulares creada por la empresa finlandesa Rovio en la que furiosos pajaritos sin alas surcan los aires y que cuenta con más de 1.000 millones de descargas a nivel global.
En cambio, la versión local invita, mediante un juego, a que los usuarios carguen los precios que pagan por productos básicos y luego los compara con la base de datos del Indec para ver las diferencias de precios gráficamente.
“Contamos con una base de datos que toma información del Indec y mediante un algoritmo se coteja con los datos que cargan los usuarios”, comentó Francisco, uno de los creadores.
“Ponés el precio y la aplicación lanza dos carritos de supermercado: si el precio que pagó el usuario en la calle es igual al del Indec, los carritos caen juntos. Si hay diferencias, caen separados”, dice Javier otro de los jóvenes emprendedores.
Luego, en una segunda pantalla, la aplicación presenta un mapa que ubica geográficamente al usuario y le indica cuáles son los precios que cargaron otros usuarios en esa zona y si estos son acordes a los del Indec. “Es una estimación de la distancia que hay entre los precios reales y el Indec. No es una herramienta estadística sino que muestra una tendencia”, agregó Francisco.
El juego es sencillo: se elige uno de los ocho productos disponibles, pan, agua mineral, carne, te, leche, azúcar, yerba y café. Se ingres el precio que se paga habitualmente en supermercados o almacenes y luego se ve la diferencia en dos carritos.
“Seguiremos trabajando porque nos gusta programar, no hay nada detrás de esto. Creo que como grupo funcionamos muy bien y esperamos continuar, más allá de este proyecto y de la repercusión. Estamos disfrutando la experiencia y si les gusta a otros usuarios que se enganchen a jugarlo mejor”, concluyó Javier.
Para todos los que quieran jugarlo, podrán ingresar a: http://angryindec.appspot.com/
EL ORIGEN DEL JUEGO
En realidad Angry Indec fue creado en una jornada denominada “Hackathon”, una modalidad creativa muy difundida en Estados Unidos en la que decenas de desarrolladores se reúnen para programar y generar ideas y proyectos en períodos cortos de tiempo.
El encuentro en cuestión fue el Hacks/Hackers BA Media Party, que reunió en la Ciudad Cultural Konex a periodistas y desarrolladores bajo el lema de “reiniciar el periodismo”.
Esta experiencia la tuvieron en mayo del año pasado, y no solamente puso a prueba el ingenio y la creatividad de ellos mismos sino también trabajar en grupo con la presión de que en 6 u 8 horas terminen de producir una idea, un proyecto y que ande en cualquier computadora.
Finalmente lo consiguieron. Pero el proyecto “se les fue de las manos”. Medios opositores lo tomaron con fines políticos, otros medios gráficos recogieron la noticia como novedad en su sección de tecnología y después muchas radios también lo promocionaron como la novedad. En definitiva, fue “trending troppic” en Twitter; muy jugado en Facebook y causó furor en todas las redes sociales.
Más allá de esto, lo más interesante de todo este proyecto, más allá de la repercusión, fue el emprendimiento en sí, el logro de programar algo que funcione en menos de ocho horas y que tenga algún tipo de interés general para jugarlo.
Sin dudas para este grupo de jóvenes emprendedores es uno de los mejores principios de proyectos que les pudo haber tocado. Adquirieron masividad como consecuencia de que el juego es un “viral” que se extiende a toda la red y con creciente. “Viral” se denomina a una estrategia de marketing para referir a técnicas que intentan explotar redes sociales y otros medios electrónicos para producir incrementos exponenciales en “reconocimiento de marca”. En este caso fue sin buscarlo. De la misma manera, el grupo de ocho programadores, Pablo, Ignacio, Lucas, Javier, Francisco y Sergio; tampoco pensaban que tomar al Indec y hacerse la pregunta que se hace la gran mayoría de argentinos a la hora de asistir a un supermercado hubiese sido motivo de tamaña atención.









