Antes de que el barco partiera hacia Portugal, el cargamento de pulpa de pera refrigerada fue revisado por un escáner y perros de la Aduana, pero los controles no lograron descubrir que la fruta era una pantalla para traficar 1.200 kilos de cocaína. El miércoles pasado, después de dos meses de investigación, fueron detenidas cuatro personas sospechadas de tener vinculación con la droga que, finalmente, fue secuestrada en el puerto de Lisboa.
Así lo informaron a fuentes judiciales. Entre los detenidos hay tres empresarios y el encargado de hacer los trámites aduaneros para poder exportar la pulpa refrigerada. Por orden del juez federal de -Campana, Adrián González Charvay, la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal hizo allanamientos en Rosario y Campana, donde detuvo a los sospechosos.
El caso fue conocido el 22 de diciembre pasado, es investigado por González Charvay y el fiscal de Zárate-Campana, Orlando Bosca, que tuvieron la colaboración de Drogas Peligrosas de la Policía Federal y personal de la Aduana. Las fuentes judiciales explicaron que dos de los imputados fueron detenidos en un country de Campana. Se trata de dos hombres de una misma familia que integran la empresa que se dedicaba a la exportación de la mercadería.
En Rosario, en un departamento de un edificio situado en San Martín al 2800, los detectives de la Policía Federal detuvieron al socio de los sospechosos detenidos en el country de Campana.
Además de las detenciones, los investigadores hicieron otros procedimientos para buscar pruebas contra la organización narcocriminal y para tratar de descubrir dónde se cargó la droga antes de que saliera del puerto de Zárate.
“La pulpa de pera refrigerada, que estaba envasada al vacío, salió de Mendoza hacia Buenos Aires y estuvo guardada en algún lugar hasta que fue llevada a un depósito fiscal para esperar que el barco saliera hacia Portugal. Debemos determinar el circuito que hizo la carga para tratar de saber con certeza dónde se pudo camuflar la cocaína”, sostuvo un investigador judicial.
Según agregaron las fuentes consultadas, los agentes de la Aduana hicieron una revisión profunda del cargamento porque se trataba de una exportación con un perfil de riesgo. “Los tambores se revisaron con el escáner y los perros de la Aduana, pero no se pudo descubrir la droga oculta. Como se informó en su momento, la droga fue descubierta por la Aduana de Portugal, cuyas autoridades se pusieron en contacto con la Aduana argentina. Entre nuestro país y Portugal hay “acuerdos de asistencia mutua” firmados en el Convenio Multilateral sobre Cooperación y Asistencia Mutua (Comalep).
Después de la comunicación recibida desde Portugal, las autoridades de la Aduana argentina hicieron una presentación en el juzgado federal de Zárate-Campana.
“La cooperación recíproca y el intercambio de información con las aduanas de Portugal y, oportunamente, con la de EE.UU. han permitido la obtención de pistas e indicios investigativos firmes sobre los cuales se encuentran trabajando los pesquisas”, afirmaron en su momento fuentes de la Aduana argentina.
Según pudo saberse, la marca de la cocaína secuestrada es la misma de otros cargamentos que salieron de la Argentina y fueron descubiertos por investigadores europeos. Es decir, un cartel que sigue produciendo a pesar de los decomisos sufridos.








