A escasos días de cumplirse dos meses que la secretaria de Desarrollo Humano municipal, Patricia Moyano, visitara el barrio Reysol, el problema de casi cien familias que viven debajo de las líneas de alta tensión sigue dilatándose.
Son casi cien familias del barrio 6 de Agosto que viven en estas condiciones, poniendo en riesgo de vida su salud. Iban a ser trasladados a un predio en barrio Reysol, por esta razón fue la visita de Moyano al vecindario, para informarles que se instalarían familias del barrio 6 de Agosto antes del próximo sábado 13 de abril.
Finalmente nada de esto sucedió porque los mismos vecinos se negaron. La salida que encontró el Ejecutivo municipal fue decirles que como alternativa comprarían un terreno en otra zona de la ciudad para definitivamente trasladar allí a todas estas familias.
Sin embargo la fecha límite para el desalojo de las personas sigue en pie. La semana pasada desde el Ejecutivo municipal anticiparon que pedirían una extensión del plazo de desalojo ante la postura intransigente de los vecinos de Reysol de no querer recibir a las familias de 6 de Agosto en su barrio.
No obstante, oficialmente no hay novedades. La directora de Hábitat, Graciela Montañez, no ha brindado información sobre este conflicto y los reflejos mostrados por el Ejecutivo están en las antípodas a la reacción que mantienen respecto al asentamiento que se quiere instalar en terrenos próximos al barrio Los Ceibos, sobre Panamericana.
Un silencio oficial brilla en las secretarías municipales y lo único que aún perdura es el acuerdo que establecieron con los propios vecinos de Reysol, que nadie usurpa ni construye en este predio hasta que el Ejecutivo municipal se expida al respecto y solucione, en primera medida, la situación de 6 de Agosto para luego avanzar con las inquietudes y con los reclamos de los propios vecinos de Reysol, que también viven en condiciones precarias y buscan un terreno con el firme ánimo de pagarlo y devolverle el dinero a la comuna.
En tanto, la sociedad de fomento barrial avanza en reuniones con los vecinos y con el propio municipio para intentar solucionar el problema. “Los terrenos ya estaban prometidos para nuestro barrio. Ni siquiera me consultaron a mí como presidente de la entidad y cuando se desarrolló todo el conflicto estaba de vacaciones. Luego desde el Ejecutivo se disculparon pero no era la manera de trabajar. Recién ahora estamos trabajando como deberíamos haberlo hecho desde un principio, con consenso y buscando lo mejor para nuestros vecinos”, expresó el presidente de la entidad fomentista de Reysol, Carlos Emens.
En cuanto al asentamiento anticipó que tiene la palabra del Ejecutivo para urbanizarlo y en el predio “disputado”, donde se iban a instalar los vecinos de 6 de agosto, se procedería a limpiarlo “y no se va a lotear hasta que no termine con el tema del otro barrio”, agregó Emens, respecto a este tema.







