La Panamericana sigue siendo una ruta insegura por los asaltos que se repiten a automovilistas desprevenidos que caen en la trampa de las piedras arrojadas en la ruta.
Además de la ruta 6 donde los robos de este tipo eran costumbre en el tramo entre Campana y Zárate y los barrios Villanueva y Los Pioneros de Campana, ahora también la Panamericana se volvió un escenario ideal para estos asaltos que además ponen en peligro la vida de las víctimas que están totalmente desprotegidas.
Tal es el caso de un matrimonio campanense que regresaba a la ciudad, cuando en horas de la noche y por la niebla, chocó con un adoquín grande arrojado en el carril rápido. El impacto causó la rotura de una de las cubiertas, por lo que el conductor debió parar al lograr alcanzar la banquina a la altura del Km. 67.
En ese lugar varios delincuentes armados los asaltaron mano y se llevaron todo lo que tenían: celulares, documentación, ropa y calzado. Los sujetos amenazaron a la mujer, embarazada de ocho meses, apuntándole en la cabeza.
Los asaltantes huyeron a pie del lugar y se estiman que podrían ser de Otamendi, o Las Praderas por la altura de la Panamericana donde se produjo el hecho.
Según relatos hay más hechos similares ocurridos en la zona que no se denuncian ya que hay víctimas que no son de la zona.
De cualquier modo queda en evidencia, la falta de controles por parte de la empresa concesionaria de autopistas, como también de Gendarmería, quienes no detectan mediante patrullajes estos bloques de cemento arrojados a la ruta.







