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La realidad de la inseguridad en Zárate

Zárate, jaqueada por los robos, la droga y violencia.

El diario La Nación en una destacada nota en su edición de ayer, calificó a Zárate como “una ciudad copada por los asaltos y la droga”. Y dio cifras con números de homicidios, violentos asaltos, marchas de vecinos en reclamo de seguridad y crisis en las fuerzas policiales.
El contenido descriptivo de la inseguridad en Zárate que hace el matutino porteño, no es novedad para los zarateños ya que en carne propia o a través de las cientos de crónicas policiales publicadas por LA VOZ, los vecinos tienen bien claro que la inseguridad no es una sensación, sino una bestial realidad que nos impide desarrollar una vida social y laboral plena.
Desde hace años, los zarateños han perdido la tranquilidad y con ello las sanas costumbre de la vida vecinal, las charlas en la vereda, las salidas en horas de la noche, los chicos jugando en la calle. Hoy las casas están enrejadas,-también el Palacio municipal-, los escolares son asaltados con armas cuando van o regresan de sus clases, los motochorros se han adueñado de la ciudad robando en arrebatos o a mano armada, hasta se apedrean en los barrios a ambulancias, móviles policiales o autobombas y se asaltan a remises, micros y camiones. La droga, un capítulo aparte, también aquí es dueña de la voluntad ligada al delito.
De Ciudad “Capital del Tango”, o “Puerta del Mercosur”, Zárate se ha convertido en parte del conurbano bonaerense donde los asentamientos son cada vez más numerosos,-se cuentan 14-, las condiciones de vida se han pauperizado, y muchos jóvenes crecen en medio de la incertidumbre.
También ha crecido las protestas de las víctimas. El artículo citado menciona 58 marchas en contra de la inseguridad en los últimos 5 años movilizados por una agrupación denominada Familiares de Víctimas de Zárate que protestan- con poco éxito- frente al Municipio y la Comisaría para ser oídos y recibir alguna solución.
Decenas de ensayos se han hecho desde el poder político y las fuerzas de seguridad, para combatir la delincuencia. Todas pruebas de ensayo y error porque nada ha cambiado sustancialmente. Crecen las promesas, sobre todo en un año electoral pero la población sigue escéptica cuidándose como puede, tras las rejas de su casa, con alarmas, organizándose entre vecinos, reclamando por más seguridad. Porque después de todo, por más obras públicas que se prometan, el bienestar de la población no se podrá nunca concretar en medio del miedo a que delincuentes armados terminen con nuestras vidas en un asalto, roben impunemente a nuestros hijos o a los trabajadores cuando van a las fábricas. Sin seguridad no hay progreso ni prosperidad ni nunca se podrá alcanzar la paz social, necesaria para que Zárate desarrolle su potencial de polo industrial y portuario del norte de la provincia.

 

Zárate, jaqueada por los robos, la droga y violencia.
Zárate, jaqueada por los robos, la droga y violencia.