En el Juzgado Federal de los Tribunales Zárate-Campana están prácticamente desconcertados sobre el origen del misil antitanque encontrado ayer en la Avenida Antártida Argentina.
El hecho adquirió una trascendencia nacional inaudita por lo llamativo del caso, ya que no se trató de un policial. En definitiva, aún hoy siguen sin saberse concretamente quién lo dejó allí, con qué fines y cuándo.
Solamente la principal pista que se tiene es un número de serie y la fábrica radicada en Zaragoza, España, que lo produjo.
Técnicamente el proyectil es un Instalaza C-90, y no se trata de un misil estrictamente sino de una granada autopropulsada con un poder de fuego capaz de inutilizar a un tanque de guerra. Un misil tiene algún tipo de guía y por lo tanto es más preciso, el cohete no, simplemente tiene una única dirección. Este proyectil se emplea con un tubo descartable y tiene al menos 30 años en el mercado.
No obstante, y dado que solamente la parte técnica fue dada por la Brigada de Explosivos de la Jefatura Distrital de San Isidro, no descartan que se trate del proyectil de un mortero de 105 milímetros.
El hallado en nuestra ciudad era de cincuenta centímetros de longitud y estaba con su ojiva activa, por lo tanto podía explotar. Es utilizado por el ejército español y se dispara mediante una bazooka transportable.
“Puede haber sido de un militar o alguien que lo tenía en su casa y decidió descartarlo allí sin saber la peligrosidad que encerraba manipulado por manos inexpertas. No creo que se haya caído de un camión militar que transportaba este tipo de materiales bélicos”, dijeron fuentes policiales.
El lugar preciso donde lo hallaron fue frente del barrio Vipermun, entre medio de pastizales y al lado de botellas de vidrio.
Tras el hallazgo, personal de la Brigada de Explosivos de San Isidro asistieron al lugar para evaluar la peligrosidad del misil que se encontraba activo, listo para dispararse. Advirtieron que era muy peligroso transportarlo a otro lugar entonces decidieron moverlo solamente unos 25 metros de donde fue hallado. Se cavó un pozo y tras cubrirlo con arena y bolsas procedieron a detonarlo; previa recopilación del número de serie inscripta en el cuerpo del proyectil.







