Luego de trabajar intensamente en sofocar el incendio en una vivienda de Lima, los bomberos voluntarios de esa localidad encontraron en el interior a una persona muerta.
El hecho ocurrió cerca de las 11:30 de la mañana del martes, cuando el cuartel de Bomberos Voluntarios de Lima fue alertado del incendio de una vivienda en calle 13 N° 891, entre Calles 18 y 20.
Al llegar al lugar vieron el humo que salía por las aberturas pero encontraron la puerta de la vivienda cerrada. Entonces con la ayuda de la policía lograron derribar la puerta principal e ingresar al interior. Una vez adentro, rescataron ileso a un menor de dos años que se encontraba en el living. De inmediato el chico fue trasladado al hospital local.
Sin embargo todo no terminó allí, luego de proceder a sofocar el incendio encontraron el cuerpo de un adulto calcinado, que luego fue identificado como José Gerardo Barboza, de 40 años de edad, subcomandante de Gendarmería Nacional y padre del menor socorrido.
El cuerpo de Barboza fue hallado sobre la cama en el dormitorio contiguo al living, donde se originó el foco del incendio. Él estaba tendido, boca abajo, desnudo y sobre el colchón de una cama matrimonial.
También se constató que Barboza se había desempeñado en tareas de seguridad en el peaje de Lima y actualmente trabajaba en Capital Federal, en la Escuela Superior de dicha fuerza.
Se hicieron presentes en el lugar, además de efectivos de la Comisaría Segunda de Lima y de los bomberos voluntarios de dicha localidad, la Instructora Judicial Carina De Angelis, personal de Policía Científica y bomberos de San Isidro.
La primera hipótesis planteaba la posibilidad de que el incendio había sido producido por un desperfecto eléctrico. No obstante, comenzó la investigación del siniestro y se autorizó la autopsia de la víctima.
Entonces lo que parecía ser un trágico hecho, y la muerte de Barboza por un hecho accidental, adquirió otra connotación tras el resultado de la autopsia, la cual determinó que el gendarme fue asesinado y que no murió como producto de las llamas que se desencadenaron en su vivienda.
De la misma manera, se determinó que la víctima falleció como consecuencia de varias heridas de arma blanca que comprometieron sus órganos vitales.
Ante tal situación, todo cambió. En el lugar del hecho se presentó el fiscal Martín Zocca de la UFI local y detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Zárate- Campana. Por orden judicial se dispuso del allanamiento de la morada en la tarde del martes y se ordenó una nueva inspección ocular en toda la casa. Allí, los detectives encontraron restos de sangre en un picaporte, en una pared del cuarto donde estaba la víctima y en una tabla de planchar.
Por otro lado, y en el marco de este nuevo rumbo que adquirió la investigación en Calle 13 Nº 891, el Oficial Principal Ricardo Agüero y el Subteniente Juan Tobares, que fueron los primeros policías en acudir al lugar junto con los bomberos; recordaron que habían encontrado a una mujer en el patio de la vivienda incendiada. Ella se había identificado como familiar de los ocupantes de la vivienda quemada. Entonces se la ubicó y se la trasladó a la seccional policial. Ya en la dependencia, se identificó como la esposa de Barboza, y relató que ella salió a la mañana de la casa mientras su marido hacía reparaciones en la instalación eléctrica de la vivienda.
Cabe recordar que los bomberos, precisamente, informaron al fiscal que el incendio podría haberse provocado por un cortocircuito.
Sin embargo, todo cambió en horas de la tarde, cuando los forenses de la Policía Científica de Zárate- Campana le confirmaron al fiscal Zocca que la víctima había sido asesinada de varias puñaladas, y que la causal específica de muerte fueron dos “puntazos” que le perforaron un ventrículo y un pulmón. Además, que la calcinación fue post mortem.
Los forenses también informaron que la víctima tenía una lesión perforante en una pierna que podía ser compatible con un disparo de arma de fuego, pero luego esto se descartó por los investigadores.
Por su parte, los investigadores informaron que el cuerpo de la víctima presentaba, al menos, 12 “puntazos” y que el arma se trataría de un cuchillo de cocina común.
También los peritos secuestraron ayer una botella plástica de alcohol que no llegó a quemarse, y que se está investigando para determinar si fue el combustible utilizado para ocasionar el incendio.








