La centenaria escultura de Leandro N. Alem emplazada en la Plaza Mitre, frente al palacio municipal, es el monumento más antiguo de la ciudad, y tiene todo un simbolismo histórico que recuerda el origen del radicalismo.
Alem, uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical, fue paladín de los principios republicanos y, dentro de su partido un intransigente defensor de esos ideales. La frase “que se rompa pero no se doble”, que se le atribuye, está representada en el monumento que se levanta en la Plaza Mitre. Pero hay que hacer una observación. Ese monumento fue erigido en un momento histórico de pleno cuestionamiento a gobiernos autoritarios, que negaban la plena participación popular en las elecciones las cuales manejaban con prácticas fraudulentas. Contra ello fue el clamor de la UCR por el sufragio universal y secreto, que más tarde se viera plasmado en la Ley Saénz Peña y que su puesta en práctica llevara al poder a Hipólito Yrigoyen , -sobrino de Alem- en 1916.
La república le debe a Alem este reconocimiento y los zarateños debemos preservar su monumento que es parte de la historia nacional y local. Hoy la estatua, si bien se conserva en buen estado, no tiene la identificación del año de su inauguración que es 1911. Se le cayó un número y sería bueno, entonces, reponerlo, como identificación de su antigüedad y reflexión de lo que significó en ese momento histórico erigir este magnífico monumento, el más antiguo e importante que tiene nuestra ciudad.








