El pasado viernes, hinchas de CADU apedrearon el micro de jugadores de Berazategui, hiriendo a tres policías de la Comisaría Primera y destrozaron, literalmente, a un patrullero.
Según informó la Comisaría Primera, todo comenzó cuando un hincha, que se encuentra detenido, comenzó a arrojar piedras contra el micro que transportaba a los jugadores de Berazategui.
Luego, según información policial, esta misma persona arengaba para que otros hinchas hagan lo mismo y así fue como se iniciaron los incidentes. Los jugadores ya estaban arriba del micro y listos para salir, entonces intervino la policía para detener la agresión. Como resultado, el propio patrullero fue blanco de decenas de piedras que volaban en plena vía pública; resultando heridos cuatro efectivos, tres hombres y una mujer.
Por otro lado, hinchas que presenciaron el hecho, reconocieron nuevamente que la violencia fue “promovida” por los propios jugadores de Berazategui que, cuando se retiraban del estadio en el micro comenzaron a hacer ademanes y gestos a los simpatizantes que se desconcentraban.
Lo manifestado por el titular de la Comisaría Primera, Daniel Manfredi, aclara que también hubo hechos de violencia entre la misma hinchada, dentro del estadio y durante el partido. Y luego se trasladó a la vía pública. Allí, se solicitaron refuerzos y como consecuencia un patrullero quedó en la línea de fuego, recibiendo varios piedrazos.
Los cuatro efectivos policiales resultaron con heridas leves y fue detenida una persona de 22 años de edad. En el hecho interviene el fiscal Pablo Boeri.
“Se pelean entre ellos y luego terminan uniéndose contra el personal policial. No hay otros daños en vehículos, solamente un patrullero. Ahora la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (APreViDe) verá si autoriza o no a continuar los partidos en el estadio de CADU”, agregó Manfredi.
Por último, desde la Comisaría mostraron el patrullero destruido por las piedras. La pregunta que surge de todos estos incidentes es quién pagará los arreglos del patrullero Nº 49271.
Por otro lado, este hecho se muestra como un contrasentido al reclamo de la ciudadanía, que clama mayor cantidad de efectivos y más seguridad. Mientras estos efectivos se recuperan habrá menos policías trabajando en las calles.








