Desde la seccional Zárate-Lima de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), anticiparon a LA VOZ que muchos trabajadores que actualmente se encuentran trabajando en la puesta en marcha de la central nuclear de Atucha II en la localidad de Lima pasarán a incorporarse al montaje civil del Carem, un laboratorio nuclear que en caso de concretarse se alza como un proyecto histórico para la ciencia y la tecnología argentina.
Esta obra será muy importante para la zona aunque no tendrá el impacto laboral que tuvo Atucha II. De acuerdo a lo informado por fuentes gremiales de la UOCRA, se calcula que el pico máximo de la obra civil absorberá a 500 trabajadores, muy por debajo de lo que demandó la segunda central nuclear de Lima y la tercera del país.
Según lo anticipado, durante, este mes podría comenzar este proceso de traspaso de empleados y obreros para dar inicio a las obras civiles del laboratorio nuclear.
En tanto,durante esta semana se está terminando de formalizar la entrega de las dos autorizaciones que se venían gestionando para poder dar inicio formal a la construcción del edificio; una correspondiente a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y otra del Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS), por tratarse de una zona con jurisdicción bonaerense.
De forma paralela, se informó que continúan las tareas de preparación y construcción de las oficinas y los obradores y del montaje de la planta de hormigón en el mismo predio para levantar el edificio principal donde se prevé que se aloje el reactor modular.
Cabe recordar que la obra la va a ejecutar Nucleoeléctrica Argentina SA, empresa contratada por la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEA) que desarrollará la dirección de la misma.
Carem 25
Se trata de un proyecto llevado a cabo por la Comisión Nacional de Energía Atómica con el aval del Gobierno nacional, que busca instalar un laboratorio nuclear en donde se probará un prototipo nacional de reactor nuclear modular, más chico que el operado en el resto de las centrales nucleares.
De esta manera, Lima se transformará en un “Polo Tecnológico Nuclear”, ya que tendrá a Atucha I, Atucha II y al Carem. El proyecto está catalogado por quienes lo llevan a cabo como, “uno de los más importantes de la historia científica y tecnológica argentina”.
Está ubicado junto a las centrales nucleares Atucha I y II, cercano a la ribera del río Paraná de las Palmas, desde el cual se abastecerá del agua que aportará refrigeración al sistema. En este predio la CNEA construyó en el pasado la ex Planta Experimental de Agua Pesada (PEAP), cuyo proceso de desmantelamiento comenzó a fines de la década de 1990 y se extendió hasta el año 2003.
En realidad el Carem fue planificado a principios de la década del ochenta, y su nombre significa Central Argentina de Reactores Modulares (CAREM). Su presentación oficial fue en el año 1984 y relanzado en el 2006.
El objetivo del mismo es llegar a construir reactores nucleares de menor escala en Argentina para luego comercializarlos a toda América Latina. Más allá del fin comercial y eléctrico, lo que se proponen construir en este predio es un polo tecnológico que representará la convergencia de todo el conocimiento nacional sobre energía nuclear. Para ello se plantea la posibilidad de edificar laboratorios que presten servicios a otras centrales nucleares, salas de divulgación e información tecnológica y científica y áreas de capacitación en la zona periférica al edificio del reactor.








