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Preocupante estado del acceso a la Escuela Nº 5

La Escuela Nro. 5, fundada en el año 1883 está emplazada en el corazón del barrio 6 de Agosto. No sólo en lo geográfico, aunque se encuentra ubicada en el cruce de Pividal y Pinto, sino también en el imaginario del barrio que abraza a la institución y que recibe a diario a 325 chicos que, desde el año 2010 se dividen en 12 secciones de educación primaria y jornada completa, bajo la dirección de Marcelo Pérez.
El centenario establecimiento educativo, afronta hoy un problema que no es una novedad. Desde hace meses, el acceso a la escuela por calle Pinto se vuelve una tarea dificultosa para todos aquellos que concurren a trabajar o, en el caso de los alumnos, a adquirir conocimientos. Aunque se encuentra incluida dentro del casco urbano, la Escuela Nro. 5 recibe a los alumnos a través de un pantanoso camino de tierra. Según explicó su director a LA VOZ, hace algunos meses se colocó en el lugar un mejorado pero que, con las sucesivas lluvias y ante la falta de mantenimiento, el material se fue “lavando” y mezclando con el barrio, dando lugar a una superficie plagada de pozos que dificultan la transitabilidad de los alumnos que concurren, en la mayoría de los casos, a pie.
“Desde la escuela hicimos acciones y petitorios con la firma de las familias, alumnos y docentes para revertir esta situación. La Constitución nos dice que tenemos derecho a peticionar a las autoridades, derecho al acceso a la educación pública y a transitar libremente por la vía pública”, expresa Marcelo Pérez. La sensación que transmite el paisaje del lugar es una: Abandono. Aunque Pérez, advierte que la postal se repite en todo el barrio, con lugares en condiciones mucho peores, graficando que no se trata de una cuadra en mal estado, aunque en este momento sea la prioridad.
“Hay chicos que no pueden ir porque llegan embarrados y mojados”, explica y sostiene que, a pesar de las adversidades, los chicos siguen asistiendo a clases aunque durante Abril se ha notado una importante merma en la asistencia. Esto, a pesar de la situación angustiante, dispara un impulso moral para los trabajadores y el cuerpo docente: “Si los chicos pueden llegar, nosotros tenemos el deber de estar ahí”.
En la Municipalidad fueron registrados varios reclamos. Los últimos dos expedientes se asentaron en diciembre y en febrero: “Nos dijeron que se están ocupando, pero lo concreto es que no hay movimiento en la zona de la escuela, la situación cada vez se complica más”. Una vez más, el problema no es nuevo y las autoridades la conocen.
Con la llegada de la temporada invernal, otros factores se suman a la problemática. El frío y el agua condicionan a los alumnos que deben afrontar las adversidades del camino a la escuela, ya que permanecerán en la institución durante ocho horas. “En la escuela hay un ropero escolar; se trata de paliar las dificultades en la medida de lo posible”, explica Pérez. Si bien la necesidad es el pavimento, hoy, la realidad, empuja al directivo a conformarse con un mejorado que garantice el acceso al establecimiento, considerando que en el lugar, no existen veredas que sirvan de camino alternativo, excepto la que se encuentra en el perímetro de la escuela.
“Con tanto avance y tanta inversión, es injusto que no tengamos una escuela con el acceso”, se lamenta el director.

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