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Avanzarán con una campaña de descarte de pilas y baterías

Dentro de los programas que encara el área de Medioambiente de la Municipalidad de Zárate, informaron que próximamente avanzarán en la implementación de una campaña para la recolección de pilas y baterías, en busca de generar consciencia en torno al tratamiento de este tipo de residuos.
Desde algunos establecimientos educativos, vienen llevando a cabo campañas de recolección de botellas plásticas, por lo cual se insiste en la separación de origen de residuos, a fin de reducir el impacto contaminante en el medio ambiente.
En este sentido, el Director General de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Ferrari, explicó que desde el área se encuentran trabajando junto a los alumnos del ex Colegio Industrial que se capacitan en medioambiente. La propuesta, en torno a la recolección de pilas y baterías, consiste en colocar contenedores en distintos sitios y establecimientos de la ciudad, donde los vecinos puedan descartar de manera segura las baterías.
Para ello, el programa cuenta con el apoyo de una empresa distribuidora de agua envasada de la ciudad, que le provee a la Municipalidad diferentes envases y bidones que ya no pueden ser reutilizados por tener algún deterioro, daño o que ya haya cumplido su ciclo de recirculación. Estos envases, se convertirán en los receptáculos de las pilas en desuso.
Según expresó Ferrari, “con una de las empresas de tratamientos de residuos especiales vamos a hacer un convenio para que hagan la disposición final de las pilas. Creemos que esto va a ser muy beneficioso, ya hemos puesto en la dependencia municipal para que la gente se vaya familiarizando y no arroje las pilas a la basura; las puede guardar en una botella de plástico y entregarla. Es una forma de conservar y cuidar el medioambiente”.

Obsolescencia programada: La contaminación tecnológica
Se entiende por obsolescencia programada, a la determinación por parte de un fabricante de limitar la vida útil de un producto o dispositivo, con el objetivo que, luego de un tiempo, se vuelva obsoleto o inservible.
Esta acción, nació luego del crack financiero de la década del ‘30, cuando los fabricantes estadounidenses de bombillas eléctricas, consensuaron de manera secreta que la clave para reactivar la demanda de sus productos, consistía en acortar la vida útil.
Con el paso de los años, el mecanismo de producción se extendió hacia otros rubros y al día de hoy, casi la totalidad de los artefactos electrónicos que utilizamos en nuestra vida diaria, tienen un periodo programado de utilidad. Esta técnica ha impactado de manera positiva en los índices y estadísticas mercantiles, dado que siempre existe la necesidad de comprar, reponer o mejorar un producto, pero en el otro extremo, el medioambiente se ha visto seriamente afectado por el descarte masivo de elementos que cumplieron su ciclo, como televisores, heladeras, radios, computadoras, monitores.
Es usual ver este tipo de aparatos electrónicos poblar los basurales, dado que no existe una disposición –así como tampoco una correcta información sobre qué hacer con los aparatos- que resuelva la problemática.
Consultado sobre este punto, Ferrari sostiene que “mucha gente saca los aparatos a la a vía pública de manera deliberada”. Es por eso que desde el área de medioambiente recomiendan contactar a los recicladores urbanos, que muchas veces, pueden obtener algún rédito económico, dado que pueden extraerse diferentes elementos aptos para el reciclaje.
“Estamos tratando de involucrar a las empresas a través de los programas Responsabilidad Social Empresaria, para tener un lugar de destino, de acopio de estos materiales antes de tener una disposición final”, explica Ferrari.
Por otra parte, detalla el funcionario, en la ciudad existe una cooperativa en formación que trabajará, entre otros elementos, lo que tiene que ver con este tipo de desechos: “Si uno lo va a desechar, por lo menos le da la posibilidad a alguien que se lo lleve y pueda tener un ingreso, y no ensucia ni impacta las calles, las plazas, ni la ciudad en general”.
El consumo masivo y febril representa una de las principales causas de contaminación y destrucción del medio ambiente generada por la basura electrónica. Sustancias y elementos como plomo, cadmio, mercurio o níquel son utilizadas en la fabricación de dispositivos electrónicos van a parar a relleno sanitario, o a basurales urbanos, incrementando el riesgo de la contaminación de napas de agua –con serios perjuicios para la salud-, así como también se provocan daños irreparables a la atmósfera y el medioambiente en general.

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