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“El Delta es vida, algo auténtico”

Cantata: Javier Marizaldi, Nicolas Correa, Rosa García, Matias Barutta, Fátima Alvarez y Hugo Correa.

La cantata isleña “Soy Isla Soy Río”, aún permanece vibrando entre el monte y los surcos de agua que traza el río Paraná a lo largo del Delta. En diálogo con LA VOZ, los organizadores del evento, Fátima Álvarez y Matías Barutta, explican el significado de la isla para ellos que profesan y ejecutan un genuino sentir en sintonía con el lugar.
La cantata realizada en el teatro del Recreo Blondeau dejó un sabor particular entre los isleños y acarició las fibras más sensibles de la identidad del Delta. En ese acontecimiento, la emoción en los alumnos de diferentes escuelas de isla, y de los adultos que se aceraron a presenciar el renacimiento de un sitio histórico, fue para Matías, “la devolución más linda”.
“Ver gente llorando, ver esa emoción en las caras y que los chicos estén tranquilos viendo un repertorio de folclore es una gran devolución. Yo creo que las letras reflejan lo que les pasa acá, siempre veo en ellos esos espejos lindos de identidad, porque están frescos y maman todo eso que ven en los padres, que es muy sólido y real. Hay que cuidarlo porque se va a ir si no le damos un sustento cultural”, explica.
La amplificación y el reflejo de los rasgos de identidad, genera un valor y una fortaleza mayor sobre la acción y el sentimiento que abraza al Delta.
“Mi trabajo en la isla está desde que tengo uso de razón; es un trabajo a largo plazo, que no se va a terminar, y que nunca me di cuenta hasta hace cinco años que empecé a trabajar plenamente lo que es fotografía, y después con todos los estudios de economía y desarrollo local, que implica toda la labor periodística, censo de datos y recabar la información en los pobladores”, detalla Barutta.
El proyecto personal, hoy se ve ampliado por un proyecto colectivo denominado Delta Respira, de carácter interdisciplinario y abierto, que brinda un enfoque local para revalorizar, proteger y significar el estilo de vida isleño como patrimonio cultural de nuestra comunidad.
El pasado viernes, en un evento realizado en el Instituto Nro. 15 de Campana, se proyectó un adelanto del documental en el que se encuentra trabajando Matías Barutta, en busca de rescatar el historial isleño.
“Está bueno llevarlo a todas las variables de la escena. El foco está en ir haciendo el documental, entrevistar a la gente e ir reconstruyendo la historia de esto, porque no está en ningún lugar. Puntualizamos en los mayores para reconstituir que pasó acá y en ciertos referentes que mantienen una bandera interesante, y puntos de vista, muchas veces, controversiales. No hay bibliografía de esta historia, mi trabajo personal es ir parchando esa historia”.
Desde su lugar, donde vive en la piel lo que el Delta le ofrece, Matías cuenta que siente a la isla como “un corazón”.
“El Delta es vida, es algo auténtico. Recorrí muchas partes del mundo y cuesta encontrar un lugar tan auténtico como éste, que esté todo tan a flor de piel. En el ámbito productivo la perspectiva que se tiene es netamente forestal y ganadera; yo creo que es mucho más amplia que esa. Se puede generar más sin destruir el ecosistema. Esto estalla de posibilidades, pero está muy vapuleado a nivel infraestructura porque no se invierte. En Campana tiene cinco veces el territorio del casco urbano, y tres veces el del partido”.
Por desidia, por desinterés o, preocupantemente, por falta de conveniencia y perspectiva de quienes deben velar por la igualdad de oportunidades y garantizar aquellos derechos adquiridos, el Delta se fue perdiendo, principalmente, desde Tigre -donde la reconversión turística barrió al isleño- hacia río arriba. “Hay cuidar lo que está acá”, concluye Matías.
El último censo realizado en el año 2010, arrojó el dato de 1300 personas viviendo en el sector insular de Campana. Según estiman, luego de última gran crecida que entristeció a la isla, quedaron alrededor de 900 personas.
Por su parte, Fátima Álvarez, isleña por elección, mira con admiración lo realizado en la cantata que la tuvo como una de las productoras y exponentes, poniendo en viva voz el latir del monte y el río.
“Todo esto es muy beneficioso, sobre todo para que la gente vea lo rica que es la cultura isleña; si a todo lo podemos adornar con música, que la música siempre une y reúne, es muy importante. Nosotros no tenemos donde reflejarnos, si podemos producir eso, para nosotros es muy positivo”, manifestó.

“La ciudad vive de espaldas a la isla”

“La ciudad vive de espaldas a la isla”, define y detalla el aislamiento en el que queda el isleño luego de la partida de los turistas de las ciudades, donde todo pasa y se olvida en el ritmo efímero de las cosas.
En lo personal, Fátima sostiene que, indudablemente, en otra vida fue de allí: “Siento tan profundamente lo que escribo, que no me cuesta hacerlo. Los personajes que cuento, si no los conocí, parece que los conocí en otra vida. Como el ‘Antonio que corta sauce, en un monte donde nada es suyo’”, parafrasea Fátima con una de sus creaciones.
La proyección que hoy se hace desde el grupo que trabaja en la reactivación cultural del lugar, tiene que ver el rescate de los sitios históricos, como el teatro del Recreo Blondeau: “Este lugar está declarado de interés municipal, nos gustaría que tenga una ayuda económica; estamos bregando por una lancha que nos traiga turistas y que le sirva a los isleños para moverse, porque estamos completamente aislados. Eso otra cosa que no ve la gente de continente, nosotros esperamos que las autoridades nos escuchen, pedimos una lancha que pase dos veces por semana, nada más”.

Cantata: Javier Marizaldi, Nicolas Correa, Rosa García, Matias Barutta, Fátima Alvarez y Hugo Correa.
Cantata: Javier Marizaldi, Nicolas Correa, Rosa García, Matias Barutta, Fátima Alvarez y Hugo Correa.