Horas antes, las miradas habían estado puestas sobre los estudiantes de la EEST N°2, quienes presentaron dos trabajos orientados a la enseñanza e integración educativa.
El primero de ellos parece haber sido extraído de otro tiempo: se trató del “Aprendijuegos”, un arcade con juegos didácticos pensados para niños de nivel inicial. Los estudiantes le dieron forma a partir de la consigna “aprender de una forma distinta” y decidieron que funcione no con fichas sino introduciendo tapitas de botellas, que el Jardín N°904 de Zárate -entidad beneficiaria- tiene por costumbre donar al Hospital Garraham.
El corazón del arcade es un Raspberry Pi, microcomputadora cuyos juegos fueron programados por los alumnos en lenguaje HTML, Java Scrip y CSS.
Fabio Posadas se dividió los últimos meses entre la escuela, GEN Técnico y su primera pasantía profesional, pero no por eso le restó esfuerzos al proyecto. “Tuve que trabajar mucho con un programa que traduce de texto a voz para que le diera las consignas a los chicos. No lo tenía muy claro, pasé delante de la compu varias horas”, relató.
A un lado del arcade, animales de todo tipo. Al menos con los ojos vendados se creería que lo son: balan, ronronean y cantan, pero además se sienten como animales. La ilusión es obra de otro grupo de alumnos de la EEST N°2 que fabricaron un tablero sensorial pensado para estimular a chicos con discapacidad combinando texturas con sonidos dentro de un dispositivo lleno de colores.
“Nos habíamos desorientado con el trabajo en equipo, pero después todo salió a flote”, afirmó Elías Romero. “También nos costó llegar a la textura adecuada y decidir si las imágenes de los animales tenían que ser animadas o realistas: hicimos distintos bocetos hasta elegir el mejor”, reveló.
El tablero sensorial, cuyos animales pueden ser intercambiados para renovar el desafío, será donado a la Escuela de Educación Especial N°501 de Zárate.
“El compromiso que han tenido es para enorgullecerse. Esta práctica ha sido muy importante para ustedes, por lo aprendido y por el reconocimiento que están teniendo”, aseguró Carlos García, director de la EEST N°2.








