Desde el pasado lunes, trabajadores desocupados de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), llevan a cabo una manifestación pacífica en la Plaza Mitre, con la instalación de una carpa frente al Palacio Municipal.
En diálogo con LA VOZ, Pablo Breit, uno de los trabajadores desocupados que lleva adelante la medida de protesta explicó: “Somos trabajadores activos y no activos, que estamos en carrera por la vía judicial en solicitar la intervención del gremio. La carpa va a estar de manera indeterminada; hasta que no se intervenga Uocra, de acá no se va a ir nadie”.
En este sentido, en una clara critica a la conducción actual del gremio de la construcción, detalló que “hay un decálogo de la ética sindical de la Uocra, que manifiesta la prudencia y la línea de bienestar que tienen que tener el afiliado y la familia del afiliado, respaldada por el gremio. Hoy no existe eso, no hay respeto, hay agresión, hay golpizas. Los trabajadores están en una situación complicadísima, con mucha presión, teniendo que cuidarse de no ponerse en pie de un reclamo a favor del trabajador, porque esta gente actúa mal. Me refiero concretamente al secretario general, Julio González, que es una persona con prisión domiciliaria”.
Según explicó, se han intentado acercamientos con las autoridades del gremio, a fin de regularizar la situación que denuncian los desocupados, pero los intentos han sido infructuosos, por lo cual han optado por acudir a la vía legal.
“Estamos patrocinados por abogados de Capital Federal, para que no haya algún arreglo raro. De esa manera buscamos que el trabajador recupere su dignidad. Nosotros no fuimos los que quemamos la puerta del Municipio, no cortamos calles y nos ajustamos al antipiquete. Este reclamo es más difícil, más largo y más extenso, pero sabemos que nosotros no somos más de lo mismo. Queremos que la gente sea libre, que pueda elegir y se sienta respaldada. La caja de dinero que maneja la Uocra, permitiría tener alrededor de seis o siete ambulancias, hoy no hay ni una”.
En este sentido, denunció presiones y ataques ocurridos tras la manifestación llevada a cabo en el mes de diciembre pasado. “Uno de nuestros compañeros fue brutalmente atacado, perseguido por dos camionetas Hilux, y además le armaron una causa”, concluyó.








