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  • ¿Cuáles son las condiciones que propician el acoso escolar?

    6/5/2017

    El acoso escolar o bullying es un tipo de hostigamiento o maltrato psicológico o físico repetitivo que se manifiesta entre escolares de 4 a 17años, expresándose de diferentes modos como: indiferencia, burlas, amenazas, insultos, ridiculización, persecución, pudiendo ir desde la intimidación entre pares mediante bromas hasta la marginación, o incluso hasta el abuso con connotaciones sexuales y agresiones físicas. Fenómeno que en la actualidad, se extiende al ámbito informático mediante las redes sociales o los juegos en línea, donde aparece el acoso de tipo cibernético.
    Sabemos que los lazos interpersonales cumplen una función primordial en los seres humanos porque somos seres sociales, no obstante en la infancia como en la adolescencia la relación entre pares es fundamental no sólo porque es determinante para la socialización con la concomitante salida del ámbito familiar, sino que también lo es para el aprendizaje.
    Un estudio realizado por la UNESCO en nuestro país, mostró que los alumnos víctimas de violencia escolar rinden hasta un 13% menos en los exámenes escolares.
    Generalmente los sujetos que lo sufren quedan mudos frente a este insistente hostigamiento, sin poder denunciarlo, a veces por el miedo a quedar como un “buchón”, o bien no quieren ir a la escuela para no encontrarse con el maltrato y la exclusión, padeciendo de pérdida de la autoestima, depresión, sensación de culpa, llegando en algunas ocasiones a tomar decisiones dràsticas como el suicidio, por la imposibilidad de salir de esa situación en la que se encuentran atrapados.
    Si bien el hostigamiento a otros no es privativo de esta época y siempre existió, en la actualidad se presenta en forma exacerbada, brutal y hasta salvaje, por lo tanto cabe preguntarse ¿qué es lo que ahora ha cambiado? Estamos viviendo en la época del desfallecimiento del lugar de la autoridad, donde quien ocupa este lugar por lo general es desautorizado o bien el mismo queda vacante. Se ha disuelto la alianza entre padres y maestros, imprescindible para la educación, los padres actuales se posicionan como pares de sus hijos, defendiendo actitudes violentas y hasta llegando ellos mismos a agredir a las autoridades escolares, con el agravante de que el discurso social imperante confunde lo que es del orden de la autoridad con el autoritarismo, o la ley con la censura.
    En consecuencia si no hay quién aplique los lìmites necesarios para frenar las agresiones, ¿a qué quedan expuestos los niños y los jóvenes? Desafortunadamente quedan inermes e indefensos frente a sus propios impulsos agresivos, que los empuja a ir por más, a arremeter contra sus semejantes, promovidos por una cultura que los incita al descontrol, al desenfreno y al exceso, sumándose la indiferencia social contributiva de que el hostigamiento, se vuelva algo del orden del acostumbramiento resignado.
    En síntesis, no se trata de colocar enteramente el acento sobre la persona que es violenta sino que los adultos nos responsabilicemos frente a este problemática, reestableciendo las alianzas entre padres y autoridades escolares, intentando implementar estrategias dentro de la institución familiar y escolar, que rompan la continuidad y persistencia de este fenómeno que genera cada vez más estragos en nuestros niños y adolescentes.

    Lic. Verónica Brollo – Psicóloga MP Nº 20103
    [email protected] – Tel.: 426139