“Dignidad y Justica para todos” fue el mensaje de este año en las misas que se realizaron en homenaje a San Cayetano en todo el país. Y el elegido para compartir unas palabras luego de la lectura de la Biblia fue el padre Bruno, quien leyó su homilía. “El pan soluciona parte del problema porque uno puede recibir caridad de alguien, ya que somos un pueblo solidario y caritativo. Pero eso no soluciona el problema, porque el pan llevado a casa por nuestro trabajo nos dignifica, entonces cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad. Y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad, más aún cuando hay momentos como éste, en donde los índices de desocupación son tan altos. A la letra “T” del trabajo se le agregan otras letras “T”, techo y tierra. Y este entramado es básico de los derechos humanos. Necesitamos más justicia también, siguiendo al lema para este año. Entonces pedimos dignidad y también justicia. Y en el ánimo y sentimiento de todos nosotros como pueblo estamos reclamando que haya justicia, toda corrupción debilita al cuerpo social y afecta, sobre todo, a los más pobres. Y esta corrupción también la tenemos dentro de nuestra iglesia; corrupción que, en definitiva, fue parte de la prédica de Jesús y por San Cayetano”.
“Como dijo el cardenal Poli en Liniers, la espiritualidad y el agradecimiento es la riqueza de nuestro pueblo, que nos mantiene de pie ante pruebas y postergaciones. La generosidad de nuestra gente no tiene límites, todos vienen a renovar la esperanza y la confianza al santo de la Providencia. Y los pobres saben de todo eso y por esa razón están hoy aquí. Al celebrar los 25 años de la ermita dedicada a nuestro Santo renovemos como Jesús con hechos y participación lo que decía el Evangelio, denles ustedes de comer, y así fundamentamos la esperanza de nuestra gente”, fueron las palabras que compartió el padre Bruno.
“Queremos que haya más fuentes de trabajo, que no se cierren las fábricas, que haya más comercios, más PyMEs y que todos podamos ganarnos el pan dignamente y que no tengamos que estar pidiendo caritativamente un trozo de pan. Porque esto es lo que nos está sucediendo como pueblo en la actualidad. Cierran las fábricas, nos conforman con subsidios pero ése no es el camino. Y queremos justicia, justicia en el sentido que todos ganen lo justo, que nadie gane menos por su trabajo”, concluyó el Padre Antonio Fierens.








