Inicio Actualidad Llegó al puerto un potente telescopio para estudiar agujeros negros

Llegó al puerto un potente telescopio para estudiar agujeros negros

La semana pasada llegó al puerto de Zárate parte de la antena de un telescopio que se llevará a la provincia de Salta.
Se trata del “plato” de un poderoso telescopio que llegó de Europa desarmado para su posterior ensamblado en el valle de Abra de Chorrillos, a 4.825 metros sobre el nivel del mar.
Este artefacto dará vida al proyecto LLAMA (Large Latin American Millimetre Array) que tendrá como objetivo realizar estudios sobre la evolución del universo, agujeros negros, formación de galaxias y de estrellas.
Se trata de una antena con forma de parábola de 12 metros de diámetro que servirá para realizar estudios astronómicos muy específicos gracias a la altura de su ubicación. Si bien en el mundo existen telescopios similares, son pocos los que están localizados a alturas semejantes, un factor clave para complejos estudios que solo pueden realizarse con escasa presencia de oxígeno y vapor de agua en la atmósfera.
“Ya se completaron los trámites de Aduana y a partir de ahora la carga quedará guardada durante aproximadamente 60 días, mientras se gestiona el traslado por tierra hasta Salta”, explicó el investigador del Conicet Leandro García, responsable de la gestión del proyecto por parte del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR).
El director del IAR, Marcelo Arnal, explicó que “la llegada de la antena representa el primer paso concreto de un proyecto que va a ubicar a Argentina y Brasil en el primer plano de la investigación radioastronómica mundial, y que quedará para generaciones futuras”.
La antena llegó desarmada desde Europa y los 19 bultos que la componen se encuentran en el complejo portuario Terminal Zárate; el ensamblaje se realizará en Alto Chorrillo y estará a cargo de un equipo de expertos del IAR, mano de obra local y personal de la alemana Vertex, que la construyó.
El telescopio tiene un peso de noventa toneladas y está repartido en once contenedores y ocho cargas especiales que viajaron en la bodega de la embarcación debido a sus dimensiones. El plato de la antena, por ejemplo, mide 6,5 metros de ancho y no se puede desarmar.
Emprendimiento argentino-brasileño
La idea de contar con un telescopio de estas características en nuestro país data de comienzos del año 2000, pero la posterior crisis haría impensable concretar ese anhelo. Más avanzada la década, sin embargo, esa posibilidad dejó de ser remota y comenzó a tomar forma de la mano del proyecto denominado LLAMA que se desarrollará en colaboración con Brasil a raíz de un convenio firmado entre el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y la Fundación para la Ciencia del Estado de San Pablo (FAPESP, Brasil).
Las características de la antena abrirán posibilidades de investigación que ubicarán a la Argentina en la vanguardia mundial en materia de estudios radioastronómicos. La evolución del Universo, agujeros negros, formación de galaxias y estrellas, fenómenos solares, y hasta desplazamiento de placas tectónicas son algunas de las cuestiones que se podrán analizar gracias al proyecto LLAMA.
“Para cuando llegue la antena tendrá que estar todo listo: una ruta a la cima del cerro, la superficie aplanada, y disponibilidad de electricidad e internet. También se habrán construido dos bases: una para los controles de la antena, que cuente con dormitorios por si hubiese una inclemencia climática y el personal no pudiera irse; y otra en la ciudad más cercana, con laboratorios, comedor y más comodidades”, explicaron desde el Conicet de La Plata.
Además de la antena, las partes fundamentales del telescopio son unos instrumentos denominados receptores, que captan la radiación sobre la superficie. Para realizar las observaciones que este telescopio permite, se necesitarán como mínimo seis receptores diferentes, de los cuales al menos uno deberá estar listo para cuando se instale la antena.
Como estos sofisticados aparatos no se fabrican en nuestro país ni en Brasil, los expertos ya están mirando hacia la dirección opuesta: en el mismo desierto pero del lado chileno. Allí se ubica nada menos que el mayor emprendimiento astronómico del mundo, llamado ALMA (por Atacama Large Milimiter Array), compuesto por 66 antenas de alta precisión, y del que participan Europa, Norteamérica y Asia del Este.