• Hoy 20 - Zárate - 6° / 6.3&deg
    • Nublado
    • Presión 1026 hpa
    • Humedad 85%
  • Las puertas de los colegios continúan siendo peligrosas: autos mal estacionados y falta de respeto hacia el peatón

    19/6/2018

    El ingreso y el egreso de los alumnos a las escuelas se ha transformado en un escenario peligroso debido al estacionamiento de muchos coches en doble fila, las malas maniobras que realizan con la función de arrimar los vehículos al cordón de la vereda y el caos que representa para aquellos automóviles que quieren seguir circulando por la calle.
    A esta situación se le suma los niños que se bajan de los coches en doble fila, padres y madres en moto o bicicleta que buscan acercarse hasta la puerta y un mar de gente apurada por dejar a su hijo o hija antes del cierre de la puerta.
    Esta postal se genera a la entrada y a la salida de los colegios, todos los días del año; y con lluvia es aún más compleja la situación.
    Tampoco se trata de una circunstancia propia de un establecimiento, sino que se da en el “Colegio Sagrada Familia”, en Félix Pagola y Bolívar; el “Colegio San Pablo”, en la calle Rawson e Ituzaingó, el Instituto Estrada, en la calle 25 de Mayo, la EPB Nº 6, la Nº 3, en el Colegio del Sol, en calle Lavalle, en el Jardín 902 en 19 de Marzo y Belgrano; en el Colegio Hotton, en la Escuela 6 y en el Colegio de La Ciudad.
    Hace cuatro años, el ex director de Tránsito municipal, Néstor Gerlo, había reconocido esta situación y manifestó que necesitaría 600 agentes de Tránsito para controlar las salidas de los colegios y que no suceda lo que está pasando. “Pero no se trata de una cuestión de número de agentes sino de conciencia de los propios padres. A partir de la gestión de Osvaldo Cáffaro se está planificando la ciudad para que en un futuro no tengamos estos problemas, o la apertura de calles para que el tránsito sea más fluido. Hay que reconocer que vivimos en una ciudad obsoleta para la cantidad de vehículos que existen hoy y que, a la par, no se han hecho obras importantes en los últimos años. Aparte la mayoría de los colegios se ubican en el Centro; lo cual complica aún más este problema”, expresó el por entonces funcionario municipal a cargo de Tránsito.
    La misma situación se da en la mayoría de las escuelas de EPB, donde se registran automóviles estacionados en doble fila, transportes escolares frenados en el medio de la calle, obstaculizando el paso de otros vehículos, de peatones y tapando las rampas de acceso de discapacitados. Asimismo, motociclistas que conducen por la vereda y tratan de esquivar alumnos y docentes que caminan por la misma cuadra.
    De casualidad no se producen accidentes que se podrían evitar con más conciencia de los propios padres, que llevan y traen a sus hijos y que, como irónicamente dijeron ya una vez desde el municipio, parece que pretendieran ingresar con sus coches a la escuela y dejar a los alumnos en el pupitre.
    BARANDAS DE PROTECCION
    Una buena medida de seguridad vial implementada por el Municipio en muchas escuelas fue la colocación de barandas fuera de los establecimientos educativos.
    Las mismas buscan reordenar el ingreso y egreso de los alumnos y evitar accidentes.

    Camioneta estacionada en doble fila en Sarmiento y Valentín Alsina.

    Sendas Seguras Escolares
    Sin embargo el Municipio tiene una herramienta para tratar de paliar este tipo de situaciones más allá de contratar más agentes para infraccionar a los automovilistas o generar una campaña de concientización; la aplicación de parte del municipio de la Ordenanza Nº 3.811, de “Sendas Seguras Escolares”, aprobada en el año 2009.
    Según la Ordenanza, el primer paso que deberá dar el Ejecutivo en el cumplimiento de la misma, es convocar a la conformación de un grupo interdisciplinario a fin de estudiar y diseñar perímetros de seguridad en la vía pública para alumnos, docentes y padres. Esta comisión debería estar integrada por inspectores distritales de educación de gestión pública y privada, autoridades policiales, municipales (Defensa Civil, DPU, departamento de Educación, departamento de Relaciones con la Comunidad), concejales, Foro de Seguridad y Consejo Escolar. Hasta el momento nunca hubo iniciativa para llevar a cabo siquiera la primera reunión. Entre los objetivos básicos están el estudio de localización de todos los establecimientos educativos de nivel inicial, primario, polimodal y superior que existen en el distrito, determinar líneas de transporte público que los vinculen, establecer vías de acceso vehicular y peatonal por el cual podrían trasladarse los alumnos, coordinar tareas preventivas en el área de seguridad vial y delictivas que prevengan situaciones problemáticas en cuanto a la integridad de los menores que concurren a clases y crear recorridos -en un radio de 500 metros de los colegios- donde se propicien situaciones seguras para los alumnos, con la colaboración solidaria de vecinos y comerciantes que habitan en el circuito, aumentando la presencia policial en horario de ingreso y egreso escolar e iluminación. La comisión debería presentar, después de su estudio, un informe al Ejecutivo donde constase la creación de las “Sendas Seguras Escolares” para su implementación. Tras este último paso, se disolvería.
    En septiembre de 2009 el Ejecutivo presentó este programa de “Sendas Seguras Escolares”, “con el objeto de brindar mayor seguridad y acompañamiento a miles de alumnos que concurren a diario a establecimientos escolares de la ciudad, el Municipio lanzó ayer el programa “Sendas seguras”.
    Según lo anunciado por los funcionarios se preveía la incorporación de voluntarios, provenientes de distintas organizaciones civiles, quienes a modo de guías escolares se instalarán en las inmediaciones de colegios de enseñanza inicial, primaria y secundaria para colaborar y asistir a los alumnos a la entrada y salida de los establecimientos escolares, abriéndoles camino y acompañándolos en sus recorridas para prevenir posibles hurtos o amenazas a su seguridad, además de reordenar el ingreso y la salida de los alumnos.
    De acuerdo a lo anunciado, estos guías llevarían una vestimenta claramente identificatoria y un celular para intercomunicarse entre sí y en forma directa con la Dirección de Prevención Urbana (DPU). Ellos iban a tener una beca municipal para realizar esta tarea.
    Finalmente este programa no siguió adelante por la escasa repercusión que tuvo en la comunidad.