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  • Cien años de los taxis de Plaza Mitre: “Es una parada con mucha trayectoria, que nuestros antecesores fueron haciendo”

    24/9/2018

    La Agrupación de Taxis de Plaza Mitre cumplió el viernes pasado sus cien años de existencia; sus choferes, orgullosos de la histórica institución emplazada en el centro de la ciudad, celebraron el acontecimiento con una cena y descubrieron una placa conmemorativa.
    “Nos genera muchos sentimientos, es muy importante para todos nosotros. Tenemos la continuación de los demás compañeros, nos sentimos muy felices y agradecidos a la ciudadanía que nos da el aval para seguir subsistiendo”, comentó a LA VOZ, Juan José Barreto, presidente de la Agrupación. “Es una parada con mucha trayectoria, que nuestros antecesores fueron haciendo. Queremos prestar un servicio de la mejor manera, es un servicio ininterrumpible, y siempre estamos buscando mejoras”, agregó.
    Son 25 los propietarios de taxis que hoy ocupan la parada en Plaza Mitre. De los 100 años de trayectoria de la agrupación, la mitad de ellos son de Carlos Garófalo, quien en el año ’68 comenzó a trabajar en el lugar con un Chevrolet modelo ‘66, cuando no había garita, sino un poste, y los choferes debían refugiarse en el zaguán de un vecino.
    “Siempre tuvimos momentos buenos, regulares y momentos tormentosos”, recuerda Carlos. Los años más difíciles de la historia argentina, también fueron los más duros para ellos; las fuerzas militares se oponían a su trabajo en el lugar, y como consecuencia, perdieron cinco compañeros.
    “Poníamos cinco pesos todos los días para que esto se montara”, describe Garófalo señalando la clásica construcción sobre calle Justa Lima, que fue armada con antiguos rieles de vías, donados hace muchos años por el gobierno municipal.
    “Siempre estuvimos resistiendo. Sigo esperando que integremos jóvenes y que vengan con el empuje para que esto cada día sea mejor, y que algún día sea algo histórico”, expresa y agrega: “El oficio de taxista se lleva muy profundo. Esto es algo familiar, acá te encontrás con alegría, y siempre colaboramos uno con el otro”, refiere el chofer con mas trayectoria dentro de la institución. Si uno le pregunta sobre el primer recuerdo que se le viene a la mente, Carlos no duda, sonríe, y cuenta sobre una vez, en la década del `70, cuando debía llevar a un matrimonio que se iba a casar. Había adornado su Chevrolet Chevy con telas blancas. Faltaban 20 minutos para salir, cuando un perro y un gato cruzaron peleándose, y ensuciaron los adornos. “Yo ya estaba vestido de traje, y tuve que ponerme a lavar todo”, relata Carlos entre risas.
    El servicio que una vez comenzó con mateos, y carros tirados por caballos, hoy se configura para sus choferes, como un “símbolo de la garantía de confianza y seguridad para la ciudadanía”. Con un cerrado aplauso, ayer los choferes se reunieron para descubrir la placa conmemorativa, que deja una huella en el imaginario colectivo, de la centenaria institución.