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  • Piden reflotar Atucha III: Luz y Fuerza Zona del Paraná salió a apoyar el proyecto

    19/8/2020

    Pese a la pandemia, el gremio de Luz y Fuerza Zona del Paraná mantiene una agenda propia y continúa gestionado ante Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y los organismos nacionales la construcción de una tercera central nuclear en Lima, la cuarta del país.
    “Hoy en día, y pensando en el día después de la pandemia y en pos de reactivar la economía; nos parece fundamental la recuperación de los objetivos trazados en la Ley para la Actividad Nuclear. Y en este sentido es de vital importancia la construcción de una nueva central nuclear en Lima, por su impacto social en nuestro distrito y como un alivio importantísimo para todos aquellos trabajadores que están desempleados”, expresó Daniel Durán, secretario de Política Energética de la seccional Atucha del Sindicato de Luz y Fuerza de la Zona del Paraná
    “Aparte trabajamos permanentemente, junto a NASA, en el cuidado de los aspectos relativos a la seguridad y la mejora continua de las medidas sanitarias que nos permiten desarrollar nuestro trabajo de forma ininterrumpida desde el primer día; independientemente de ser trabajadores considerados esenciales para garantizar la continuidad del servicio de generación eléctrica, incluso antes de se decretara el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), conjuntamente con NASA acordamos tomar medidas preventivas y conservadoras y acordes. Además de ello, fuimos manteniendo múltiples y permanentes reuniones para mejorar las herramientas de cuidado, prevención y seguimiento de todas las trabajadoras y trabajadores. A raíz de ello fue que se instalaron cámaras termográficas de última generación, se establecieron protocolos estrictos y se están realizando hisopados ya que firmamos un contrato con una empresa. Es decir que se toman todas las medidas que indica el Ministerio de Salud de la Nación en el marco de la pandemia”, expresó Durán.
    LA CUARTA CENTRAL VUELVE A LA AGENDA
    La construcción de la cuarta central nuclear volvió a la agenda oficial de la mano de las presiones chinas para apurar la firma del contrato que ambos Estados vienen negociando desde hace seis años. El “gigante asiático” busca venderle al país un reactor PWR de uranio enriquecido y agua liviana que demandará una inversión de 7800 millones de dólares y, luego de 6 años de construcción, aportará a la red unos 1000 Mw. La fecha tentativa para firmar el contrato es en noviembre y en el gobierno hay preocupación porque una mala decisión puede condicionar la matriz energética nada menos que durante los próximos 60 años, período de vida útil de la central.
    En realidad son varios los funcionarios que no están convencidos de realizar semejante inversión para un proyecto llave en mano por una tecnología que Argentina no controla y, por lo tanto, la vuelve dependiente de proveedores extranjeros de insumos críticos, como son los combustibles de la central.
    Sin embargo, el tema es “delicado” porque China es la segunda potencia económica mundial, el principal socio comercial del país, aportó 18.500 millones de dólares a las reservas a través de un swap de monedas renovado recientemente y desde hace tiempo viene promoviendo la construcción de este reactor, como parte de su desembarco estratégico en América Latina.
    El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, recibieron hace diez días a José Luis Antúnez, ex presidente de Nucleoeléctrica, a Andrés Kreiner, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y a Gabriel Barceló, del Instituto de Energía Scalabrini Ortíz (IESO), para conversar sobre el proyecto.
    La convocatoria surgió luego de que esos tres especialistas distribuyeran un documento, firmado también por Eduardo Barreiro del IESO, donde advertían sobre los riesgos que supuso la decisión del gobierno de Mauricio Macri de abandonar el proyecto de construcción de una central de agua pesada y uranio natural de tecnología Candu. Lo que decidió el entonces presidente fue avanzar solo con la compra llave en mano a China de un reactor de agua a presión (PWR, según las siglas en inglés) que utiliza uranio enriquecido como combustible y agua liviana como moderador y refrigerante, modelo Hualong One.
    En cuanto a la renegociación macrista, el inicio de la obra estaba previsto para 2016. Sin embargo el cambio de gobierno el ministro de Energía, Juan José Aranguren, confirmó que durante ese año no habría novedades porque se estaban revisando los contratos. Como parte de esa revisión, proponían avanzar primero con la central que menos interés les generaba a los chinos y postergar dos años la obra del PWR.
    La negociación siguió adelante sin avances significativos hasta que en junio de 2018, luego de haber ido a pedir la ayuda del FMI para evitar el default, Aranguren aseguró que las centrales no iban a construirse debido a la delicada situación fiscal que atravesaba el país.
    Luego la negociación con China siguió adelante y llegó hasta estos días, donde se retomó la negociación para que, finalmente, la obra se concrete como “punta de lanza” de una reactivación económica para el futuro de la economía del país.

    Parada de Ayucha I

    Desde ayer que la central nuclear Atucha I está en una parada técnica “en frío sin presión” para el recambio de una válvula y el chequeo de varios de sus sistemas. “Fue todo un desafío trabajar en pandemia y en parada de mantenimiento pero se trabaja con total responsabilidad y profesionalismo del plantel de empleados”, destacó el secretario de Política Energética de la seccional Atucha del Sindicato de Luz y Fuerza de la Zona del Paraná.
    Cabe señalar que el proyecto a corto plazo que mantiene Nucleoeléctrica Argentina es la extensión de vida de Atucha I, y para ello son necesarias estas paradas de mantenimiento sucesivas durante todo este año y el año entrante.
    Lo que argumentan los técnicos y profesionales en el campo de la energía nuclear, es que la extensión de vida de una central de recipiente de presión como la de Atucha I es distinta de la de una central de tubos de presión como Embalse.
    En el caso de las centrales de recipiente de presión la extensión de vida es un proceso continuo que está siempre en marcha; argumentando que Atucha I vive en extensión de vida con la modernización de varios de sus componentes periféricos.
    De ahí que muchas paradas se hacen para ir modernizando progresivamente el equipamiento; por ejemplo, para incorporar equipos diésel de emergencia nuevos en reemplazo de aquel de 40 años atrás.
    De hecho durante una parada programada del año pasado, se ejecutaron algunas de las tareas necesarias para la extensión de vida de la planta, que permitirán que la primera central nuclear argentina esté operativa hasta el año 2046.
    Según lo acordado con la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), Nucleoeléctrica se comprometió a abordar la operación a largo plazo de Atucha 1 mediante un plan de acciones graduales y se acordó una visita de expertos que iniciarán una revisión de seguridad integral que aborda la estrategia y los elementos claves para el funcionamiento seguro a largo plazo de la central nuclear. Se han realizado dos reuniones preparativas a la misión, una en 2016 y otra en 2018, y está previsto que el año que viene, finalmente, se realice tal visita.
    Atucha I está ubicada sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas, en Lima.
    Actualmente cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 megavatios eléctricos y emplea como combustible uranio levemente enriquecido al 0,85%.
    Sus sistemas de seguridad actualizados cumplen con todas las exigencias locales e internacionales proporcionando a la planta elevados niveles de confiabilidad y disponibilidad.