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  • “Angeles blancos”: emotivo y especial homenaje a los médicos del Hospital

    24/12/2020

    Cuando la pandemia de Covid 19 irrumpió en la vida de la humanidad, en nuestro país lo primero que se puso de relieve fue la insuficiencia del sistema de salud para contener lo que se avecinaba. Es que ese enemigo invisible que se instaló de una u otra manera en la vida de todos, puso en jaque varios paradigmas, modos de vida, cosmovisiones; pero sobre todas las cosas, puso de relieve la labor de quienes ponen en juego hasta su propia vida para salvar a un otro, muchas veces desconocido, solo por vocación y por el gesto de humanidad.
    Es casi imposible hablar de Nilda Gianfelice e imaginarsela sin una cámara fotográfica entre sus manos, inclinándose un poco hacia adelante, ajustando el lente y disparando ese rayo mágico que captura y vuelve eterno un instante único y que no se repetirá jamás. Sus series fotográficas son mucho más que una imagen, son historias, narraciones que delatan su mirada del mundo, sensible y genuina.
    Así nació “Ángeles Blancos”, un fotolibro que corre el velo de la intimidad de una guardia hospitalaria; pero no de cualquier hospital, si no de uno que a todos nos toca de cerca, como es el Hospital Zonal Virgen del Carmen.
    “Si la fotografía sirve para algo, que sea para mostrar a estos héroes anónimos en pandemia. La cuarentena me obligó a poner en pausa mi trabajo, sin mi cámara, mi compañera inseparable, traté de buscar algo para motivarme; y sí, eran ellos a quien debía rendir homenaje: médicos, enfermeros, técnicos, personal de limpieza y demás integrantes del sistema de salud se ubican en lo que se llama ‘la primera línea’ de asistencia del Covid 19. Son los guerreros sin armadura ni espada, que dan batalla a una enfermedad contra la que no existe vacuna aún, ni tratamiento y que tiene al mundo entero en vilo hace muchos meses. Entonces se me ocurrió que alguien me enviara fotografías del trabajo diario que realizaban no solamente de esta esta pandemia sino por otras patologías de pacientes que ingresaban. Que ellos mismos fueran mis ojos”, cuenta Nilda a LA VOZ.
    En este homenaje que la fotógrafa define como “un sueño” hubo muchas colaboraciones para que se hiciera realidad. Ayudaron miembros de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), de Cooperativa Eléctrica y entre sus agradecimientos, Nilda menciona a Elisa, Marta, Miguel y Olga, a Mario Castillo por la selección de las fotografías y a María Emilia Llobet por la edición y diseño del libro.
    Cuando manda un audio de Whatsapp a un periodista de este medio, Nilda se muestra tranquila, serena, como quien sabe que está haciendo lo que corresponde, pero también se la oye ansiosa por la llegada de los libros que serán entregados al personal de salud.
    “ Muchos de ellos tuvieron coronavirus, se curaron y volvieron al frente de batalla para seguir codo a codo con sus colegas a seguir salvando vidas. Ellos poniendo el cuerpo, sin miedo, vistos por los de afuera como ‘peligrosos’. Esta idea de hacer este libro es en homenaje a cada uno de los integrantes del Hospital Zonal Virgen del Carmen ¡Ellos son los verdaderos Héroes Anónimos de esta histórica pandemia mundial! Este pequeño libro es un sueño personal, y como todo sueño brotó en plena pandemia. Una necesidad enorme de agradecer a nuestros Ángeles Blancos, sin ellos este pequeño homenaje no hubiera sido posible”.

    Emoción y agradecimiento del equipo médico del nosocomio

    Algunas de las profesionales de la salud que forman parte del fotolibro, dialogaron con LA VOZ para expresar sus emociones ante el homenaje recibido.
    Una de ellas es Cecilia Blanco, que se desempeña como Instrumentadora Quirúrgica en el Hospital, y reflexionó: “Me emocioné mucho cuando vi mi foto en la portada del libro, no me lo esperaba. Recién ahí fue un parate de toda esta situación. Yo trabajo en quirófano, por ende al principio de la pandemia nos bajaron la cantidad de horas que estábamos trabajando, y uno tiene la vocación de querer ayudar. En mi caso, querer ayudar era quedarme en casa, y veía a mis compañeros muy cansados. Eso fue bastante chocante, pero ahora volvimos a los horarios normales. Lamentablemente perdimos una compañera, una colega, y recién ahí caí en cuenta lo que estaba pasando. La medicina implica mucha empatía, mucho compañerismo, ser resilientes en estas situaciones, pensar en los demás. De hecho, esto me despertó las ganas de estudiar enfermería, sabiendo que siempre se puede ayudar un poco más”.
    Por su parte, la Dra. Silvia Bustos, que forma parte del equipo de Sala B en en el nosocomio, señaló: “Ángeles Blancos es una obra que refleja un pedacito de historia de la pandemia de Covid 19. Con respecto a Nilda, que tiene un cariño especial con el Hospital, quiso homenajearnos a través de fotos que eran captadas mediante nuestro celular, pero sé que ella, de haber podido, lo hubiese hecho con el profesionalismo que la caracteriza. Mi sensación este año fue de mucha incertidumbre, de momentos muy angustiantes. Primero el aislamiento que fue la etapa de contención, parecía que era fácil aprender a vestirse y desvestirse con los elementos de protección personal, recibimos aplausos a las 21 horas, pero a medida que los meses se sucedían y que nuestra sala comenzó a desbordar, no alcanzaban las manos en nuestra Internación B. más cuando el grupo al que pertenezco (conformado por Beatriz Rodriguez, Andrea Euvrard, Maria Marta Plaza, Luciana Mattas, Diego Vila, Roque Santoro, Ariel Braida y Carina Aguado) empezamos a enfermarnos y que lamentablemente llevamos el virus a nuestros hogares”.
    En este sentido, la médica añadió: “Ahí nuestro ánimo cambió mucho, era sensación de preocupación permanente, porque el paciente que evaluaste por la mañana al otro día estaba en terapia con respirador, o que un compañero o compañera tenía síntomas. Uno lloraba en silencio al dar malas noticias, imposible no emocionarse con las videollamadas de pacientes ancianos, o sentir corazón comprimido con un paciente joven que perdía la batalla contra todo el arsenal que podíamos poner”.
    Por su parte, la Dra. Lilia Schmidt, médica patóloga explicó: “Esta obra demuestra la bondad que tiene Nilda y la enorme empatía, me emocionó. Siempre rezó por nosotros, es una persona excepcional, de las que no quedan en la Tierra. Para nosotros es un momento difícil, donde hemos pasado mucha incertidumbre, mucho miedo. No podíamos dejar el barco porque no nos daba para dejar de ir, porque hay diagnósticos que esperan. Las fotos reflejan todo lo que se vivió, el agotamiento del personal de salud. Espero sirva para que la gente entienda que el virus está entre nosotros, que está mutando, que va a volver, por lo cual tenemos que seguir teniendo las mismas medidas hasta que la vacuna la tenga toda la población”.

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