Si de veredas rotas, intransitables y copadas por la basura hablamos, un ejemplo más que elocuente es la de la propiedad del Pami en Ameghino al 700, una antigua casona abandonada de la que el Estado no se hace cargo, pero que es peligrosa para los vecinos no sólo por sus veredas sino porque ese estado de abandono genera proliferación de roedores y otros bichos en pleno Centro de la ciudad.
El mal estado de las veredas resulta una cuestión de seguridad pública, ya que las veredas rotas, por reparaciones, levantamiento por raíces de árboles o defectos de construcción por pendiente transversal mayor al 2% -entre otras situaciones- pueden producir accidentes a los peatones; situación que se agrava para aquellas personas con dificultades de motricidad y baja visión.
¿Quiénes son las personas que afrontan más difucultades por el mal estado de las veredas? Las personas usuarias de sillas de ruedas no pueden circular por las veredas, debiendo circular por la calle, con el riesgo que ello presupone. Esta situación muchas veces incluye a padres o abuelos con carritos de bebés. Personas mayores, con o sin bastón también se encuentran en situación de riesgos. Y todas las personas que por distracción, uso del celular o iluminación deficiente en las veredas, son proclives a lesiones.









