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Un Festival que contó con muchas actividades

Concluidos los momentos más difíciles de la pandemia, el Municipio volvió a llevar adelante con gran éxito el Festival Provincial del Tango, el tradicional evento cultural zarateño que vibra al compás del tango y que los vecinos pueden disfrutar en forma libre y gratuita.
Aparte de los números musicales, que por cierto todos se destacaron, hubo distintas actividades.
La jornada inaugural, como ya informamos, tuvo lugar el viernes por la noche en el Teatro Coliseo. Luego, desde el sábado al mediodía en calle Justa Lima se llevaron a cabo manifestaciones artísticas espontáneas de música y baile que sorprendieron a todos los que paseaban por allí. Dos de ellas tuvieron lugar en la esquina de Belgrano y Justa Lima con la actuación de Tango de Ley Company, y de Nicolás Cobos y Paola Jean Jean y otra en Justa Lima de Atucha entre Rómulo Noya e Independencia con la participación del Negro Falótico y Matías Alvarez.
En la Peatonal también tuvo lugar un encuentro de fileteadores, donde participaron expertos como Carlos Núbile, Claudia Medori, Antonio Testoni, Andrés Zavala, César Palacio, y Gladys Porreca, exponiendo sus trabajos ante las personas que transitaban por el centro de la ciudad.
Por la tarde, comenzaron los recorridos del clásico “Circuito 2×40”, un itinerario turístico que transitó por los rincones tangueros de Zárate con guías locales que explicaron la historia del tango y sus principales figuras de la década del ’40, año en que la ciudad fue escenario de una infinidad de talentosos músicos, poetas y cantores que luego triunfaron en todo el mundo.
El circuito se detuvo en lugares como el Naranjo ubicado en la calle 25 de Mayo (calle en la que supone se inspiró Homero Expósito para escribir “Naranjo en flor”), la Escalera del bajo, las casas de Guido Rota, Tito Alberti, y la familia Expósito, el Teatro Coliseo, la Esquina Del Tango, el Reloj Autómata, la Quinta Jovita, la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados, el Forum Cultural, el Paseo de los Naranjos, el Mercado de Zárate “Ciudad Tango” y el edificio Negro de la Riestra en Costanera (donde se llevó a cabo un show de canto de Valentina Alarcón).

Hubo stands de artesanos en Plaza Mitre durante la segunda noche del Festival.

Algunas consideraciones

Cuando muchas veces se habla de aprender de la pandemia es permitirse la posibilidad de repensar detalles de la organización de los eventos masivos, que han cambiado luego de los últimos dos años. En este caso, un detalle es poder brindarle al espectador un valor agregado a la hora de ir a ver un espectáculo masivo luego de que durante dos años estuvo pegado a pantallas, consumiendo por streaming diferentes propuestas.
Y uno de los valores agregados a pensar para el próximo año es la comodidad de los espectadores, para un festival de esta magnitud sería interesante colocar butacas en las escalinatas del anfiteatro; quizás para este evento en particular y luego que sean retiradas. El sábado hacía frío y muchas personas estuvieron sentadas en una escalera durante más de 5 horas, algo que no es cómodo cuando los que asistieron el viernes lo hicieron en una butaca de teatro.
Un evento masivo se debe repensar también desde lo que genera, y aquí es donde entra, por ejemplo, lo ambiental. En este sentido, sería interesante tener otra conciencia sobre el volumen generado en un evento así y acompañar al gastronómico para evitar plásticos y otros elementos que se reciclan, pero que se podrían reemplazar por otros más amigables con el medio ambiente. Como así también educar al consumidor, por ejemplo se colocaron tachos de plástico con la leyenda “residuos húmedos” y “residuos secos”, pero no hubo campañas de concientización previas para que cada vecino sepa discernir entre unos y otros.
También se podría pensar en un sector para discapacitados, teniendo en cuenta los desniveles de la plaza y sus escalinatas para garantizar la posibilidad de que estas personas estén más cerca del escenario.