Lyme (Connecticut, Estados Unidos), 1976. Varias personas acuden al médico con un sarpullido con aspecto característico de “blanco de tiro”, además de fiebre y dolor en las articulaciones. La nueva enfermedad es bautizada como enfermedad de Lyme. Y a la erupción cutánea asociada, temprana y localizada, la llaman eritema migrans.
Ahora se sabe que esta afección es una zoonosis de distribución mundial, con la mayor parte de los casos descritos en el Hemisferio Norte, y que es causada principalmente por la bacteria Borrelia burgdorferi, aunque otras especies como Borrelia mayonii, Borrelia afzelii, Borrelia garinii o Borrelia bissettiae, por citar algunas, también pueden infectar a los humanos.
En Argentina no se han registrado casos autóctonos de la enfermedad de Lyme. Así lo determinó el Instituto ANLIS Malbrán, que aclaró que no hay circulación comunitaria de la enfermedad trasmitida por garrapatas.
Hoy en día, la enfermedad de Lyme es la enfermedad transmitida por garrapatas más prevalente en Europa, con más de 200.000 casos por año en Europa Occidental, y la enfermedad transmitida por vectores más comúnmente reportada en Estados Unidos, dónde se estima que ocurren 476.000 casos cada año. En Europa, es considerada una patología emergente.
La afección suele causar fiebre, fatiga, dolor en las articulaciones y erupción cutánea, así como complicaciones en las articulaciones y el sistema nervioso. La diseminación de la bacteria puede dar lugar también a manifestaciones más graves, incluidas manifestaciones cutáneas, neurológicas, cardíacas, musculoesqueléticas y oculares.
Aunque la mayoría de los pacientes son tratados con éxito mediante una terapia antibiótica oportuna, está ampliamente aceptado que un número considerable de afectados experimentan un fracaso del tratamiento y continúan sufriendo síntomas debilitantes a largo plazo. Sin ir más lejos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la carditis de Lyme es un problema cardíaco grave que ocurre en aproximadamente 1% de los infectados. Se trata de un “bloqueo cardíaco” que puede hacer que el corazón lata de manera peligrosamente irregular.
Cuando la enfermedad de Lyme no se trata, aumenta la posibilidad de manifestar carditis de Lyme. Entre 1985 y 2019, fueron informadas once muertes por carditis de Lyme en todo el mundo.
La bacteria que la causa, Borrelia, es transmitida por garrapatas duras, normalmente del género Ixodes. La actividad de las garrapatas facilita que la bacteria mantenga ciclos de transmisión natural entre huéspedes vertebrados como roedores, cérvidos, jabalíes, etc. Varios estudios evidencian que el cambio climático ha contribuido a la expansión de gran variedad de especies de garrapatas, aumentando el riesgo potencial de expandir la enfermedad de Lyme a áreas donde los vectores anteriormente no podían sobrevivir.
Las formas más efectivas de evitar las picaduras de garrapatas incluyen usar pantalones largos y camisas de manga larga, y aplicar repelentes en la piel y la ropa. La piel debe revisarse periódicamente en busca de garrapatas adheridas, que deben eliminarse lo antes posible.









