Un negocio familiar, una PyME local, toda una vida detrás de un negocio que, al fin y al cabo, son el corazón de una ciudad ya que mantienen un sentido de pertenencia con su clientela. El hecho de que Carlos Ragazzo, propietario de la agencia de lotería que ayer cumplió 50 años, conozca el nombre de cada cliente y el cliente lo salude y lo felicite por tantos años al frente del local, generan ciudadanía, conforman lo intangible de una ciudad, la unión y el conocimiento entre sus vecinos. Lo opuesto a las franquicias y a las cadenas que hoy plagan la zona céntrica.
Iniciado como comercio por sus padres, hoy la Agencia Ragazzo es continuada por Carlos y su hija María Luz. Tres generaciones al frente de un comercio que nunca cerró sus puertas a pesar de los altos y bajos que tiene un país como Argentina.
Entre sus memorias, Carlos recuerda el “boom” que significó la aparición del Prode en el país, lo que catapultó a su agencia.
Carlos ingresó al negocio familiar a los 18 años, luego de terminar el servicio militar. Trabajó en Siderca, pero siempre regresó a la agencia. Luego del fallecimiento de sus padres y su hermano continuó con las persianas abiertas, viviendo épocas buenas, muy buenas y malas.
“Es lindo trabajar en la agencia. A mí me gusta mucho. Si bien tuve una empresa de construcción y otros trabajos eventuales, siempre elegí este trabajo, en este mismo local de Independencia 922. Me gusta el trato cara a cara y la relación con el cliente”, contó Carlos, mientras saludaba a Omar, un cliente que justo ingresó al local y se retiró felicitándolo por el aniversario del comercio.
“Tuve mi familia, hoy me acompaña mi hija pero lo que más llevo de tantos años al frente del negocio es que siempre hice lo mejor que pude, la gente me conoce y eso para mí es un placer muy grande”, comentó Ragazzo.
Además de los vaivenes económicos del país debieron atravesar la cuarentena originada por la pandemia y los desacuerdos entre organismos. Por ejemplo, Lotería y Casinos dejaban abrir la agencia pero el municipio les impidió mantener abierto a los clientes. Entonces debieron hacerlo por una ventanita, primero cuatro horas, luego seis, a veces únicamente por la mañana. Otras veces pudieron abrir de corrido. “Fue muy difícil pero lo sorteamos. Sobrevivimos por nuestros clientes, nada más que por ellos. Por eso hoy estamos agradecidos por su compañía de años y por haberse adaptado a lo que debimos atravesar laboralmente en la cuarentena tan extensa”, evaluó el comerciante.
Asimismo, recordó que como agencia entregaron premios millonarios en tres oportunidades; a un portero de la firma Callegari dos veces, de apellido Piagna. Y Calabró de Lima.
Hoy el desafío para Carlos y los comerciantes del rubro sigue siendo grande tras la pandemia, y es cómo adaptarse a las apuestas online de agencias como Codere, “lo único que pedimos es equidad y lealtad comercial. Queremos que a estas empresas les pidan todo lo que nos exigen a nosotros como comercio para funcionar, en cuanto a lo impositivo y lo legal. Yo no sé si estas empresas justifican todo el juego que ellos canalizan”, explicó Ragazzo. “Hay muchos robos de datos, por lo tanto debe haber un tope legal y restricciones para el funcionamiento. Hay muchas familias viviendo de las agencias de lotería en la provincia de Buenos Aires”, concluyó el comerciante.











