
En el sur de la provincia de Buenos Aires y la Pampa se cortaron las precipitaciones, comenzaron los problemas de humedad en los perfiles de la tierra y se sumaron las heladas tardías, por lo que se espera un mayor impacto en los rindes.
El panorama es cada vez más complejo para los cultivos de invierno y los productores locales no ocultan su preocupación por la grave situación que atraviesa el trigo en la zona agrícola regional.
De hecho en la “zona núcleo”, que comprende el sur de Santa Fe, el norte bonaerense y el sudeste de Córdoba, ya se han confirmado pérdidas de 130.000 hectáreas de trigo.
A este escenario se suma que no se esperan precipitaciones para los próximos diez días. “Es un periodo crítico y no tener agua en estos momentos es perder todos los días el rinde de nuestras cosechas”, confirmó Martín Coarassa, productor y dirigente de la Sociedad Rural de Exaltación, Zárate y Campana.
Según los pronósticos, no se esperan lluvias hasta por lo menos el 20 de octubre, por lo que en la “región núcleo” y buena parte de la región pampeana no hay nada a la vista que pueda aportar y detener la caída de los rindes de la cosecha, sino que por el contrario vemos más factores que tiran abajo los rindes y el área perdida,
En este contexto, el otro factor a analizar se corresponde con el comportamiento de todos los meses de primavera en la Argentina que “lamentablemente también es negativo” en cuanto a los pronósticos de lluvia.
“No recuerdo una temporada tan seca, en invierno, de esta naturaleza. De hecho en el 2014 tuvimos rindes muy buenos con buenas áreas sembradas y hoy es ínfima el área sembrada. Aparte muchas malezas ya no las controlan los agroquímicos y los trigos fueron, en su mayoría, afectados por la helada. Aparte, se quemaron las hojas de las habas y con las perspectivas escasas de lluvias el maíz temprano no se sembró. No hay nada de humedad y dentro de 15 días comienza la siembra de la soja, a la cual veo muy complicada. La verdad es que el panorama es desastroso en toda la provincia de Buenos Aires”, evaluó Coarasa.
Por último, anticipó que en la Argentina será común un aumento de los precios en la harina relacionado al panorama actual de sequía y que se trata de una situación nacional, desacoplada de los precios internacionales.










