Desde la cámara de panaderos local confirmaron que a partir de hoy el precio del pan trepará a los 400 pesos el kilogramo en todos los mostradores.
La inflación descontrolada generó que, a finales de febrero, los panaderos debieran remarcar los precios; trasladando los aumentos de los insumos a los consumidores y llegando a costar el pan 225 pesos a partir del 28 de febrero en nuestro Partido. Y un mes más tarde, lo remarcaron a 300 en todas las panaderías como “precio sugerido mínimo”.
El pasado primero de agosto el precio en los mostradores de la panadería subió a 350 pesos el kilo y hoy subirá a 400 pesos.
En noviembre del año pasado, la cámara de panaderos cobraba el kilo 190 pesos y en noviembre de este año, costará 400; aunque no descartan que el ritmo inflacionario descontrolado podría obligar a una nueva suba.
Por último, desde la cámara de panaderos confirmaron que todos los derivados del rubro también aumentaron y hoy, en algunas panaderías, la docena de factura cuesta entre 180 y 200 pesos.
HARINA SUBSIDIADA
En un comunicado, la Cámara de Industriales Molineros (CIM) advirtió que el subsidio a los molinos –en lugar de los consumidores- representa un “grave error conceptual”. Desde la entidad presidida por Guillermo Herfarth se mostraron críticos ante esta posibilidad. “Sólo ha causado ingentes perjuicios en la cadena comercial triguera y el pan no ha parado de subir”, remarcaron.
En las últimas semanas, la Secretaria de Comercio Interior evaluaba la posibilidad de trasladar este fideicomiso directamente a las panaderías, a partir del 1° de octubre.
Finalmente esto no ocurrió y la gota que rebalsó el vaso para los molineros fue la Resolución 29/22, en la cual publicaron los nuevos precios de la harina subsidiada para los molinos participantes en el fideicomiso.
“Ninguna autoridad ha explicado ni en privado ni públicamente cuáles son los motivos por los que lo anunciado en agosto no se ha cumplido, a pesar de que el precio del pan no ha detenido la suba, influenciado por otros costos que lo componen”, sostuvieron.
“El subsidio a la harina y a la molinería, dada su muy baja incidencia en el precio del pan, no es el camino para llegar con un precio de pan subsidiado a los sectores vulnerables que realmente lo necesitan, sino que supone un gasto que sólo dilapida recursos imprescindibles para una economía como la argentina“, agregaron.
En este contexto, el presidente de la Federación de Panaderos de la Provincia de Buenos Aires, Raúl Santo André, anticipa que con mayores precios de harina, el precio del pan podría sufrir nuevos aumentos.









