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Los orígenes del primer Arsenal Naval del país

La necesidad de crear una Armada y un Parque de Artillería surgió poco tiempo después de asumir la presidencia Domingo Faustino Sarmiento.
Hasta ese momento, viejos buques mercantes artillados, de escasa operatividad, constituían la Armada Argentina. Sarmiento se propuso constituirla en serio, concebida con un criterio integral, logrando hacia el final de su mandato, contar con diez buques de guerra de propulsión mixta.
EL ARSENAL EN ZARATE
El 22 de noviembre los peritos habían presentado el informe técnico sugiriendo el emplazamiento del arsenal en el pueblo de Zárate. El 26 de noviembre la Corporación Municipal local en reunión extraordinaria presidida por el juez de paz Miguel Covian y con la asistencia de los municipales Francisco Silvano, Rafael Patelani y Constancio Silvano trataron el telegrama enviado por el Ministro de Guerra Uladislao Frías, por el cual se solicitaba la cesión de un terreno público en el puerto de Zárate, con el propósito de establecer el Arsenal. Las autoridades municipales considerando que, de concretarse tal iniciativa, ofrecería muchas ventajas a la población, resolvieron enviar su respuesta afirmativa, expresando: la Municipalidad del Partido en sesión de hoy ha acordado conceder el terreno que el Superior Gobierno, por telegrama de ayer solicitó para establecer el Arsenal autorizando al infrascripto para entender personalmente con VE sobre el asunto.
SARMIENTO FIRMA EL DECRETO DE CREACION
El 16 de diciembre de 1873 Sarmiento firmó el decreto que para construir el Arsenal Naval en Zárate. La importancia del nuevo establecimiento militar quedó expuesta en el mensaje presidencial al Congreso Nacional, al decir: Constrúyese en Zárate un arsenal de que el país ha carecido hasta hoy para depósito de aprestos navales y abrigo y reparación de los buques de guerra. Todos los demás puertos examinados por una comisión de peritos no ofrecieron las ventajas que aquel reúne sobre ellos.
EXCELENTES CONDICIONES DE ZARATE
Zárate poseía las condiciones de seguridad militar, aceptable distancia del poder central y un terreno adecuado para cumplir de manera eficaz con el acopio del material bélico. Se consideraba que la comunicación con Buenos Aires sería cómoda y sencilla, pues dentro de los planes del gobierno se encontraba unir la capital a Zárate a través del ferrocarril. Otro punto favorable para su instalación en Zárate era que el lecho del río era lo suficientemente profundo para embarcaciones de alta mar durante todo el año, dado que todo el curso del Paraná de las Palmas forma un largo puerto, no exige dragado y las naves de veinte pies de calado podían alcanzar hasta cinco metros de la costa.
El establecimiento del Arsenal en Zárate generó gran satisfacción entre las autoridades locales y la población pues, abría una fuente laboral de importancia para diversos oficios (albañiles, carpinteros, herreros) y servicios y para el comercio en general. Las primeras obras estuvieron localizadas en la parte baja de barranca uniendo las nuevas construcciones con el muelle municipal conocido por de Angaut, que fue cedido a la Armada.
Las obras prosiguieron y a poco de finalizar el gobierno de Sarmiento se fijó el día 13 de septiembre de 1874 como fecha para su inauguración oficial. Las cañoneras Paraná y Uruguay y el vapor Everett transportarían a los invitados. Pero un temporal desatado unos días antes dejó al muelle y a los terrenos del arsenal intransitables, por lo que la celebración debió ser postergada.
Sarmiento dejó la presidencia el 12 de octubre y, ocho días después, su sucesor, Nicolás Avellaneda, le nombró director de obras del Arsenal. Con ese cargo residió el sanjuanino en Zárate durante algún tiempo, desde finales de 1874 hasta principios de 1876.