La autora local, Marisé Monteiro, es pionera en trasladar clásicos libros infantiles al formato teatral, como “La Cenicienta”, “Blancanieves” o “Aladino”. La dramaturga y escritora Marisé Monteiro, ha reestrenado “El Principito” en el auditorio del Planetario porteño y una nueva pieza de teatro callejero, que tendrá como escenario el barrio de Boedo, como parte de su programa de Turismo Cultural. Además, estrenará el próximo fin de semana Vampiros en el Teatro Coliseo de nuestra ciudad.
Siempre prolífica y atenta de las novedades del mundo infantil y del teatro, Marisé se entusiasma cuando cuenta que desde el año 2007 coordina el ciclo “Teatro en las plazas”, para el gobierno porteño y también prepara “Boedo antiguo, un barrio de historia”, que se hará al aire libre, en la esquina de San Juan y Boedo, en la que coincidirán personajes como Cátulo Castillo, Mercedes Simone y Homero Manzi, que eran de ese barrio. Un actor que hará de Carlos Gardel, que cantó en un local de esa esquina y también Eva Perón, que actuó en un teatro de Boedo, adelantó Monteiro.
“Lo curioso es que en esa zona en la que vivían inmigrantes, muchos de los cuales eran anarquistas, había varios circos y una gran sala de teatro. La propuesta incluye una banda de músicos, que acompaña a los actores y va introduciendo al público en nuestra propia historia. Mi intención es que la disfruten los vecinos y los turistas, porque es un musical, con tangos y otros ritmos que permiten conocer nuestro pasado”, expresó.
La escritora presentó su obra “Los hombres de la Independencia”, en las plazas porteñas; en la que Carolina Papaleo hace el papel de una dama tucumana, y Christian Alladio, personifica a Juan José Paso, entre otros actores. Además de “Crimen en la Munich”, en la ex cervecería de la Costanera Sur, dirigida por Pablo Sodor; destaca que “la gente está ávida de conocer nuestra historia, porque son muchos los que no recuerdan lo que se estudió en la escuela y lo cierto es que no se puede amar lo que no se conoce”.
La primera obra con textos históricos que escribió Monteiro, fue “Juana Azurduy”, en 1996. “La hicimos con Ana María Picchio y Manuel González Gil -cuenta- y fue una experiencia que abrió un nuevo camino teatral. Porque creo que el público necesita al héroe, todos necesitamos de héroes, de modelos a seguir”, afirmó Marisé.
“En 2011 escribí una pieza sobre Domingo Faustino Sarmiento, en homenaje al bicentenario de su nacimiento Incluí sus propias palabras extraídas de sus libros, para evitar cualquier discusión. Eso es lo que hago con todos los personajes. Lo esencial es escuchar, a través de un actor, las ideas de Sarmiento, después uno puede disentir. La gente se emociona al enterarse del pensamiento de estos hombres que ayudaron a formar nuestro país”, destacó Marisé, quien sostiene que las obras con personajes históricos, luego se representan en centros culturales de barrio y en funciones especiales para las escuelas.
Pero siempre elige trabajar para un público infantil; “los niños son el mejor público, porque tienen la máxima capacidad de asombro. En mis obras tomo en cuenta que el niño viene acompañado de un adulto, por eso también trato de despertar el interés de los mayores. Aunque es cierto que el público es uno solo, el que aprueba o no una obra. Sí es verdad que en las plazas, o cuando hacemos teatro callejero, el público descubre el teatro, porque está a la vuelta de su casa y la espontaneidad y la manera con la que participan de nuestras propuestas, es uno de los valores esenciales que tenemos que agradecerle a los vecinos de la ciudad y también a los turistas”.
“Para estas vacaciones de invierno la idea es continuar con el turismo cultural, el programa que vengo realizando desde el año 1998, llamado ‘La historia en su lugar’; con funciones en Boedo. Con este recorrido guiada teatralizado que cuenta la vida bohemia de Boedo y la Boca”, adelantó la escritora.
Personalidad destacada
Marisé Monteiro fue declarada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como “personalidad destacada de la Cultura de la ciudad de Buenos Aires”. Fue durante la etapa más crítica de la pandemia. “Yo no quise que me hicieran un homenaje por la pandemia. A ver si el homenaje me lleva a la tumba”, bromeó Marisé. “Pero es todo un orgullo y un placer para mí el reconocimiento a mi trabajo”, destacó.










