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Cientos de peregrinos caminaron a Luján

El sábado por la tarde se llevó a cabo una nueva peregrinación de toda la Diócesis Zárate- Campana a Luján, en la tradicional muestra de fe que se realiza todos los años. Con la bendición del Obispo de la Diócesis Zárate-Campana, Monseñor Pedro María Laxague, dio comienzo la edición N° 46 de la tradicional caminata hacia la Basílica de Luján, este año bajo el lema “Con María resplandecer, escuchar y no tener miedo”.
El obispo fue visitando una a una todas las parroquias de donde salían los peregrinos, en cada una de las ciudades. Luego, los encontró en la Basílica de Luján a las 6 AM para la misa que coronó la procesión.
A lo largo del recorrido se sumaron los vecinos que forman parte de los partidos que conforman la Diócesis, por lo que también caminaron fieles de Campana, Cardales y Pilar. Todo se desarrolló con normalidad y acompañamiento de un gran operativo de asistencia que estuvo a cargo de Cruz Roja Argentina, ambulancia del SEMU, Boy Scouts, Policía bonaerense, Bomberos Voluntarios, Defensa Civil, Gendarmería Nacional, Seguridad Vial, móviles a apoyo, Armada Argentina junto a voluntarios con agua y torta frita.
La Santa Misa, encabezada por el Obispo de la Diócesis, se desarrolló en la Basílica de Luján el domingo a las 06am, con la llegada de los cientos de peregrinos que con fe se acercaron para realizar sus pedidos y agradecer ante la imagen de la Virgen María.
En su homilía, Monseñor Laxague aportó una reflexión sobre el lema; “Con María resplandecer, escuchar y no tener miedo”, con el que se desarrolló la popular peregrinación y aseguró que, “Argentina necesita no tener miedo, le vamos a pedir esto a María para poder seguir caminando, para poder vencer las dificultades que tenemos para poder seguir juntos con alegría brillando con el hijo de Dios y brillar no es mandarse la parte, es ser más hermano, ser más cercano al que sufre, tenemos el corazón lleno de bondad y misericordia”. Además, pidió, “no juzgar, no condenar a nadie por más desgraciado que sea nadie tiene que ser condenado por nosotros porque el señor no nos enseñó a condenar si no a perdonar y así caminaremos como una familia que busca llegar a Dios, a la felicidad a la plenitud que busca trabajar juntos con todos los que formamos parte de la iglesia”.
En líneas generales la peregrinación se desarrolló de manera normal, con largas columnas de cientos de fieles que caminaron durante toda la madrugada asistidos por varios grupos de apoyo sanitario.