El 20 de marzo de 1974, el presidente Juan Domingo Perón en ejercicio de su tercer presidencia de la Nación inauguró la Central Nuclear Atucha I en Lima. Eran los últimos actos de su gobierno pues los quebrantos de su salud eran notables y pocos meses después, el 1º de julio, fallecía en Buenos Aires.
Aquel acto tuvo una singular importancia ya que Perón quien fue uno de los ideólogos del proyecto nuclear argentino, fue quien puso en funcionamiento esta Central. Ese día el Jefe de Estado partió de la residencia de Olivos en helicóptero y llegó a Atucha a las 12. Poco después lo hicieron los ministros del Interior embajador Benito Llambí, de Trabajo Ricardo Otero y de Economía José B. Gelbart.
Perón fue saludado a su llegada por el presidente de la CNEA, capitán de Navío Pedro Iraolagoitía, el director de las centrales nucleares Ing. Mario Bancora y el director de la Central ing. Jorge Cosentino. Poco después se dirigió hacia la sala de control donde presenció una demostración del funcionamiento de uno de los reactores.
A las 12.11, Perón accionó el mecanismo que puso en funcionamiento el complejo nucleoeléctrico y, seguidamente felicitó al personal técnico y obreros que trabajó en su realización. A continuación, el presidente recorrió las amplias instalaciones y se retiró del lugar en helicóptero rumbo a Olivos.
GELBART EN DEFENSA DE LA TECNOLOGIA NACIONAL
El ministro de Economía José B. Gerlbart hizo entonces declaraciones a la prensa nacional y local, entre quienes se encontraba el diario EL PUEBLO. “La Central de Atucha no es significativa por ser la primera que construimos, ni porque es la más importante de América Latina Su valor reside en la concepción que le diera origen, en el destino político que procurarán los profesionales que decidieron luchar por la tecnología nacional”.
Tras señalar la importancia, el ministro destacó “De este pueblo que supiera escoger a sus líderes queremos hacer particular mención quienes hemos librado la batalla, en circunstancias no demasiado propicias, por conseguir que el país tenga su propia tecnología. Fue una pelea dura contra las pautas de quienes sostenían, aceptando el estancamiento económico y mental, que la Argentina debía integrarse al club de la tecnología dependiente e importada”. Luego manifestó:”A esos profesionales, algunos confiados al exilio por defender valientemente sus convicciones, les debemos la primera fricción de energía atómica que abastecerá, de hoy en más, a nuestra producción y nuestros hogares”. “Pero sería reducir la significación de este acto si limitáramos el alcance a una obra. Quienes han constituido el basamento de la tecnología nacional han tratado de proponer un modelo de país, una forma de vida, una actitud para encarar nuestro destino como nación independiente”.


La primera central nuclear de la región
En 1967, se llamó a licitación internacional para la construcción llave en mano de la primera central nuclear del país, la que se adjudicó a la empresa Siemens AG, entrando en operación comercial en junio de 1974. La potencia neta instalada fue de 330 MW utilizando un modelo de reactor de recipiente a presión y agua pesada como elemento moderador y refrigerante. El combustible elegido fue uranio natural.
La construcción de Atucha I “fue un hito desde el punto de vista tecnológico y pionera del orgullo del desarrollo industrial argentino”, destacó el director presidente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), Fernando Monserrat, en el marco de los 50 años que cumple la primera central nuclear de América Latina y que busca operar otros 25 años gracias al Proyecto de Extensión de Vida.
Fue la primera central nuclear que se construyó en Latinoamérica, lo cual fue un hito muy importante también desde el punto de vista tecnológico e industrial, un salto muy relevante.
NA-SA, la firma que gestiona Atucha I, Atucha II y Embalse, se encuentra ejecutando desde 2008 el Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I con el objetivo de extender “unos 20 o 25 años más de operación” sin ningún problema de “disponibilidad y seguridad”.
“Hoy, a una central nuclear nueva se le da 60, 70, 80 años de vida de operación. En aquel momento cuando se construyó Atucha se le daba una vida más acotada”, explicó Monserrat.
La central cuenta con una trayectoria de 50 años de excelencia, comprometida con la generación de energía de base para el país a través de una operación segura y responsable. Además, mediante la generación limpia permitió el ahorro de emisiones de gases de efecto invernadero.
Actualmente tiene una potencia eléctrica bruta de 362 megavatios eléctricos, superior a la potencia de diseño de 319 megavatios eléctricos. El tipo de reactor es PHWR, utiliza agua pesada como fluido principal y moderador, y uranio levemente enriquecido (ULE) al 0,85% como combustible.
Argentina es uno de los pocos países que inició tempranamente, en 1949, una actividad nuclear relevante con fines pacíficos, desarrollando capacidades científicas y tecnológicas propias en este campo. A pesar de un recorrido complejo, caracterizado por políticas estatales de impulso y retroceso, el desarrollo nuclear nacional ha logrado alcanzar una posición de liderazgo en la región. Entre sus logros más destacados se puede mencionar la construcción de reactores de investigación, la obtención y producción de combustible nuclear para su operación y el dominio del ciclo de combustible, la construcción de centrales nucleares para la generación de energía eléctrica, el desarrollo de la medicina nuclear, la creación de empresas de base tecnológica como INVAP S.E. y el desarrollo, con el Proyecto CAREM, de reactores nucleares modulares de baja potencia íntegramente diseñados y construidos en el país.









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