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El Padre Roberto Musante vuelve a Zárate

Años atrás en la misa de todos los días 7 de cada mes en la ermita de San Cayetano.

El Padre Roberto Musante estará en Zárate para participar de la Misa Pentecostes el sábado 18 de mayo a las 18 horas en la Capilla Don Bosco (Evaristo Carriego 453) y el domingo 19 de Mayo en Parroquia San José (Ituzaingó 2440).
Musante es un cura salesiano, argentino, ordenado en 1961 por monseñor Enrique Angelelli; preso y asesinado en la dictadura por su cercanía a las Madres de Plaza de Mayo.
Misionero en Angola, trabajó mucho tiempo en las comunidades zarateñas y se recuerda verlo pasar en su bicicleta y su morral con el evangelio y su guitarra.
Antes de radicarse en el continente africano peregrinó por Isidro Casanova, La Rioja y la Patagonia. Soñó con Africa, y se afincó definitivamente en el año 2006.
Desde hace años se instaló en uno de los barrios más pobres de la ciudad de Luanda. Allí, las actividades de las órdenes católicas conforman un pilar fundamental de contención para la población, que en su inmensa mayoría se encuentra sumida en la extrema pobreza.
Su labor misionera consiste en devolverle la esperanza a cientos de jóvenes angoleños sumidos en la pobreza extrema y ahogados en las drogas, fortalecer su autoestima y enseñarles un camino posible junto a 15 curas salesianos argentinos que trabajan en 13 comunidades angoleñas. Sobre todo trabajan con adolescentes de hasta 15 años del sector más pobre y abandonado.
La ciudad en la que está el Complejo Don Bosco de Musante, casi dos tercios de los hogares rurales viven con menos de 1,75 dólares diarios, mientras que el 20% de los niños muere antes de cumplir los cinco años.
“La gente, fundamentalmente las mujeres, vende productos en la calle. Algunos hombres tienen trabajo, pero es informal. Aquí no se puede decir que se vive, sino que se sobrevive”, había explicado años atrás en una entrevista,
La misión salesiana que integra el cura argentino opera en el barrio de Lixiera, cuyo nombre en portugués significa “basura”. “Se llama así porque está asentado sobre un antiguo basural, en el que se instaló la gente que huía de la guerra civil angoleña (1975-2002), pero también porque no hay servicio de agua, luz ni de limpieza”, contó.
El complejo brinda ayuda, principalmente, a la juventud. Su objetivo es la alfabetización y la inserción laboral.
“El trabajo es estar y trabajar en la calle, por la noche acercándonos a ellos y convidándolos a alejarse de la calle y de las drogas. La idea es que adquieran un oficio y que se reconcilien con sus familias, de manera que algunos vuelven a sus casas con un oficio y otros emprenden una vida ya con un trabajo. Lo cual es muy gratificante”.