Con la caída del consumo producto de la recesión, la falta de dólares y los insumos industriales; la industria enfrenta una situación crítica. En Zárate el sector químico y petroquímico, que trabajó durante la pandemia, no es la excepción, como tampoco lo es la industria automotriz.
Durante el año 2020 y 2021, en los cuales se decretó la pandemia más estricta, las empresas químicas siguieron trabajando porque su producción se volcaba al mercado interno. Pero con la restricción del consumo actual, tal situación se volvió en contra.
Por un lado, si bien casi todas las plantas firmaron paritarias; al mismo tiempo las empresas adelantaron vacaciones porque suspenderán la producción uno o dos meses a raíz de la falta de dólares que existe en el mercado para importar insumos que necesitan para su propia producción y que provienen de otros países.
En el caso de las cerveceras, estas empresas se encuentran adelantando vacaciones a la espera de la “temporada alta”. Todos firman paritarias acompañando a la inflación y ninguna otorga aumentos de sueldos, sino que se trata de recomposiciones salariales.
Las automotrices, por su parte, arrojan un panorama regional que tampoco es alentador. Toyota, General Motors y Renault anunciaron recortes de personal como consecuencia de problemas internos, pero también de menores solicitudes de vehículos desde mercados cercanos como Chile, Perú y Colombia. Toyota, de hecho, abrió una etapa de retiros voluntarios y se quisieron ir muchos más empleados de los que tenían en mente. Además, recortaron turnos y la situación es “tensa”.
Se trata de un síntoma de la falta de autopartes en Argentina, ocasionada por la escasez de divisas que dificulta las importaciones. Ni siquiera las políticas liberales del nuevo gobierno han podido remediar esta situación por el momento.
Por su parte, en la empresa Pampa Energía existe un conflicto en puerta porque aún la firma no quiso cerrar paritarias.
Está claro, donde existe un gremio “fuerte”, se negocia un proceso de “retiro voluntario”. Cuando el gremio no lo es, se generan flexibilizaciones laborales como quita de porcentajes, de premios y de ítems que achican el salario básico. Pero, en la mayoría de los casos, se adelantan vacaciones para no tener gente ociosa en las plantas.
Lo que esperan las empresas es el levantamiento del cepo cambiario para obtener dólares y así comprar insumos, que el gobierno genere políticas de reactivación del consumo interno y detenga la inflación para evitar que los salarios “ganen” un poco más y que, en definitiva, se comience a equilibrar las balanzas comerciales y las políticas cambiarias. Claro está que tal situación es delicada ya que implicaría una devaluación importante y una pérdida del poder adquisitivo.
QUE ES EL “CEPO”
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, anunciaron la segunda etapa del programa económico que conlleva la “emisión monetaria cero” y fijaron condiciones para salir del cepo cambiario “en una tercera etapa”. El cepo cambiario es un término coloquial que se usa en la Argentina para referirse a las restricciones a la compra de dólares. Para los especialistas, el cepo le permite al BCRA acumular reservas, pero desalienta la inversión extranjera, perjudica la eficiencia de la industria (por las restricciones a las importaciones de bienes de capital) y genera un mercado paralelo de divisas.











