Inicio Actualidad Deplorable estado de los accesos a Zárate desde y hacia rutas nacionales

Deplorable estado de los accesos a Zárate desde y hacia rutas nacionales

El reglamento de los usuarios de los corredores viales, es decir de las rutas nacionales sujetas al pago de peaje, estipula que quienes transitan en ellas tienen el derecho de hacerlo en condiciones de seguridad: es decir, a circular en rutas que se encuentren en condiciones aptas para ello, y que esas condiciones de transitabilidad deberán ser provistas por la concesionaria vial que –por contrato- le corresponda atender, de acuerdo a lo establecido por el Contrato de Concesión.
En el partido de Zárate se encuentran instaladas casillas de peaje en el acceso al Puente Zárate Brazo Largo y en la traza de la ruta nacional 9, antes de la entrada a la localidad de Lima.
Las empresas titulares de los contratos de concesión de dichos corredores viales nacionales, son la de las Rutas Nacionales 12 y 14, CAMINOS DEL RIO URUGUAY S.A. y la de la Ruta Nacional 9, CORREDORES VIALES S.A.
En todos los casos y por consultas que hemos realizado antes de ahora, si bien en los tramos troncales hay acuerdo en torno a que empresa debe llevar a cabo las reparaciones, en los cruces o bajadas la situación no es clara.
Así contrariando la lógica mínima se nos explicó que el trébol de salida/bajada de ruta Nacional 9 hacia o desde Zárate, para retomar por 193 hacia la Ciudad o continuar hacia la provincia de Entre Ríos, no sería de responsabilidad o incumbencia de Caminos del Río Uruguay sino de CORREDORES VIALES S.A., lo mismo que la ruta 193 hasta Solís.

Peligrosos baches, banquinas descalzadas y tramos de tierra

En cualquier caso, el estado del trébol desde el cual desciende el tránsito que circula desde Zárate o que viene desde la Mesopotamia, y pretende acceder a la traza de la Ruta Nacional Nro. 9 es realmente deplorable.
En horario pico de tránsito largas colas de camiones se suceden, uno tras otro, por cuanto la velocidad a la que se puede circular, en bajada, esquivando verdaderos cráteres de más de 30 cms de profundidad, sin contar los pozos a ambos lados del escaso material de pavimento que queda, son verdaderas trampas en las que cualquier vehículo puede derrapar, más aún aquellos conducidos por personas que no conocen el estado en el que se encuentra la vía de circulación.
Al lapso que lleva un viaje de nuestra Ciudad a la Capital Federal, fácilmente hay que sumarle hasta 10 ó 15 minutos más, que lleva sortear esta verdadera trampa vehicular.
Ni hablar de lo que puede suceder un día de lluvia, en que el agua tape de borde a borde un pozo y el golpe que produzca el neumático en el reborde roto del pavimento provoque su rotura inmediata.
Los reclamos a las empresas concesionarias no van a tener ningún éxito. Los pliegos han sido redactados en su exclusivo beneficio. Y por poco para acreditar la relación de causalidad entre el daño y el estado del pavimento, más allá del estado en que puede observarse en las fotos de esta nota, sería necesario viajar en el vehículo siniestrado con un camarógrafo, un escribano, un fotógrafo, etc. Las empresas, por más que se denuncie el hecho en el peaje próximo, desconocen siempre los daños y que el mismo se haya producido como consencuencia de una omisión de la obligación empresaria de tener en condiciones la cinta asfáltica.
Resulta verdaderamente inadmisible que en tanto tiempo el estado de la ruta se mantenga inalterablemente intransitable y prácticamente sin pavimento.
Pueden tener lugar vuelcos, sufrir daños las personas, ello sin contar los hechos que pueden ocasionarse por parte de conductores imprudentes que continúan más allá de la bajada, como quien va hasta LA FLORIDA y doblan en U, para retomar a la bajada a Panamericana al igual que quien proviene de Solis. Destacamos que tampoco esa arteria se encuentra en buenas condiciones.
Vivimos escuchando a distintos actores de la realidad local jactarse de la actividad comercial, industrial, económica en general de nuestro distrito y resulta inexplicable que las personas y mercaderías que transiten por nuestras rutas lo hagan en tales condiciones de precariedad, a escasos metros de una automotriz de primera línea, así como de otras empresas radicadas y otras por radicarse.
No es para olvidar, el estado de las bajadas a la Avenida Antártida Argentina y el acceso al camino del Parque Industrial, transitado por innumerable cantidad de camiones en forma diaria, que deben acceder al camino luego de un lento ingreso fruto del estado también lamentable de dicha arteria, lo que provoca largas colas que esperan su turno en la banquina.
Vialidad Nacional es el organismo que ejerce la superintendencia o control en este tipo de situaciones, por lo que es de desear que con la urgencia que lo amerita tome cartas en el asunto.