Inicio Actualidad Alcohol cero y sin remises: pocas opciones para trasladarse en la ciudad

Alcohol cero y sin remises: pocas opciones para trasladarse en la ciudad

Comenzaron los controles de alcoholemia voluntarios.

El municipio, con acertado criterio, procura que nadie conduzca bajo los efectos del alcohol y aplicar la ordenanza del “Alcohol cero” en el Partido. Para ello ha iniciado una serie de controles de alcoholemia para quienes quieran en forma voluntaria, por ahora, soplar la pipeta y ver cuánto alcohol en sangre tienen. Pero las personas saben que al ser el parámetro alcohol cero, si tomaron una copa de vino o un vaso de cerveza no pueden manejar. Es claro.
De ahí surge claramente otro problema. El desplazamiento en Zárate durante la noche. Una  situación que se torna dificultosa por la ausencia de remises nocturnos, tanto para quienes optan por esa opción si salieron y bebieron, como para quienes tienen que cumplir un horario de trabajo en esas horas.
La inflación, el aumento de los costos y, principalmente, la inseguridad siguen haciendo mella en el rubro “agencias de remises”,  que hoy lucha por mantenerse pese a los altos precios, el faltante de los repuestos y por exponerse los conductores a eventuales hechos delictivos.
Lejos quedaron las épocas que, con la instalación de líneas de teléfonos en forma masiva, la compra de autos en cuotas accesibles, más el cobro de alguna que otra indemnización por retiro voluntario, se instalaban agencias de remises en toda la Ciudad.
Hoy, por varios motivos entre ellos los expuestos, la gente no quiere volverse caminando a sus casas: para ahorrar tiempo, por razones climáticas o por la inseguridad. Y frente a una demanda creciente no hay oferta de remises para abastecerla.
El control de alcoholemia, necesario por cierto, agrega un elemento más a todo este panorama.
En la etapa post pandemia, muchos vecinos comenzaron a notar que la situación del faltante de remises durante la noche se hacía cada vez más evidente, por los tiempos de espera de las unidades.
Hoy las pocas agencias que trabajan de noche no cuentan con muchos coches, y las demoras son prolongadas para los pasajeros que necesitan trasladarse durante ese momento del día.
Aún mediando aumento de tarifas, los choferes y propietarios de taxis y remises deben trabajar, prácticamente, a pérdida; o ganar lo mínimo para subsistir rezando para que el coche no se rompa o no sufrir un accidente que implique gastos extras.
A todo ello se agrega que el estado de las calles en barrios periféricos, los más necesitados de conectividad, no es el mejor. Todo funcionario que se precie describe con solvencia el diagnóstico que “la ciudad ha crecido para el oeste”, hecho obvio y conocido por todos, pero ninguna obra se realiza “en el oeste”, para que las calles que comunican con los sectores de oficinas públicas, centros de salud, escuela, comercio o esparcimiento, estén en mejores condiciones o, al menos, sin baches ni pozos.
Alguno se podrá preguntar si no sería conveniente extender el servicio del SIT, a horas nocturnas, lo que quizás debiera ser materia de estudio para que la empresa lo ponga en práctica.

Comenzaron los controles de alcoholemia voluntarios.