Eramos ricos y no nos dábamos cuenta. Zárate era una Ciudad rica. No medida en plata. En pujanza. En términos actuales, tenía “una movida” propia. Una Ciudad con movimiento comercial, cultural. Con parrillas, restaurantes, bares, clubes, clínicas, cines y muchas, pero muchas, estaciones de servicio. No hace falta remontarse a 60 o 70 años atrás, hasta hace 2, 4, 15 Zárate contaba en su casco céntrico, con más estaciones de servicio que las que hay en la actualidad.
Un verdadero contrasentido si se tiene en cuenta el aumento del parque automotor, que se aprecia a simple vista, con los rodeos que es necesario realizar para poder estacionar en la zona céntrica. Por ejemplo, quien vive a ocho o diez cuadras de la plaza Mitre, prefiere caminarlas -accediendo al consejo de cardiólogos- que dejar a cinco cuadras el auto, ya que al regresar otras tantas para buscarlo, caminó más que si hubiera venido a pie desde su casa.
En el gráfico que forma parte de esta nota, detectamos seis inmuebles abandonados al giro comercial de la venta de combustible, que eran bases de estaciones de servicio de marcas de primera línea o simplemente, “sin bandera”, pero que vendían combustibles líquidos.
Algunas quizás, víctima de la crisis de rentabilidad que afecta al sector, otras atravesadas por problemas familiares o insensatos reclamos legales que obstaculizan su venta, lo cierto es que en la avenida de acceso a la Ciudad cabecera del partido, sede de industrias de las que salen camionetas para todo el mundo, bebidas y energía para todo el país, nos referimos a la Av. Lavalle, tiene en sus intersecciones con las calles Arribeños, Pellegrini, H. Yrigoyen y Rivadavia, cuatro inmuebles que las cobijaron y hoy apenas sostienen un cartel de venta de inmobiliarias de la zona, como su única razón de estar en pie.
Las restantes dos, se encuentran a la vuelta del Palacio Municipal y la otra, sobre Av. Anta y Rivadavia, pegada a la que era la tradicional concesionaria Amatriain, de la terminal Ford.
Una verdadera pena. Más aún si se tiene en cuenta el estilo constructivo de la de Lavalle y Av. Rivadavia. Basta ver en otros lugares del país, como se ha revalorado la arquitectura “art deco” de viejas estaciones YPF, construidas en la década del 30, y reconvertidas en restaurantes e incorporadas al patrimonio de la Ciudad.
O la de Av. Lavalle entre Sargento Cabral y Pellegrini, construída siguiendo el estilo de algunas estaciones del Automóvil Club, de las décadas del 40 y 50, estilo chalet con techo a dos aguas.
Una pena. Una imagen de ciudad abandonada. Hay pocas ciudades en el interior del país que brinden una postal semejante. Quizás aquellas alejadas, que han sufrido alguna crisis en alguna industria emblemática y que era el eje económico de la Ciudad (como la empresa Vassali, en la Ciudad de Firmat, Santa Fe, por ejemplo y entre otras), pero en ninguna Ciudad de las que nos rodea se puede apreciar tamaño espectáculo de abandono.
No es consecuencia de ninguna acción u omisión del municipio. Tiene que ver quizás con la desatención y falta de rumbo que tiene el sector del comercio en la ciudad. Muy pocos se preocupan por este sector que fue clave en el desarrollo de la Ciudad y envidia de las vecinas. La competencia de la venta por internet, la cercanía a shoppings, etc. no debería significar riesgo alguno si se ofreciera arterias ataviadas, limpias y ordenadas. Serviría además para poner en valor el centro de la Ciudad, y evitar el éxodo a otros lugares, para comprar o para vivir.
En gran medida se debe a la pasividad de una dirigencia que dice representar los intereses de los comerciantes y que no hace ningún aporte para el sector.
En efecto, no es posible acharcarle a las instituciones públicas o al gobierno municipal ideas que tienen que surgir de la iniciativa privada.
ABULIA DEL CENTRO DEL COMERCIO
Mientras, la dejadez de la institución que nuclea a quienes se autoperciben como “comerciantes”, de la que se ignora el término de duración o vigencia de los mandatos de sus titulares, así como la representatividad y carácter “comercial o industrial” de sus miembros, es notoria.
A modo de ejemplo temporal, ninguna acción se ha programado en forma institucional para las vacaciones de invierno, para el día de la primavera, o del maestro, ni siquiera el año pasado para las fiestas de fin de año. Instando, por ejemplo a los comerciantes a aglutinarse a intercambiar ideas para fomentar el desarrollo comercial, invitando a generar un paseo de compras más amigable, colocando elementos que embellezcan el paseo, guirnaldas, plantas, tarjetas de compras locales, etc. No se pide nada fuera de lo común ni que escape de una economía accesible. Se pide solamente que se les caiga una idea.
Pero no, la única idea que los anima pareciera ser quedarse en un sillón, atornillado, a como dé lugar.
Varios asociados que forman parte de grupos preocupados por el estado del centro de Zárate y de dicha institución, sorprendidos por la indiferencia y desgano del Centro de Comercio, se preguntan con qué autoridad se ha permitido una construcción que atiende a la estructura de la propiedad lindera: lo que será materia de una próxima investigación.
Triste realidad de abandono para una Ciudad con la iniciativa, empuje, tenacidad y empeño que tuvieron quienes nos antecedieron. Y que crearon Cooperativas que luego se transformaron en la Eléctrica, el Frigorífico y hasta un banco.












