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La Casa de la Provincia y la reorganización del peronismo local

Una casa ordena y agrupa. Reordena hábitos y su cocina o living son espacios de reunión. Aún más, de secretos confidentes, de catarsis de emociones y de reencuentros entre parientes peleados o de entrañables amigos que vuelven a encontrarse por casualidad once años después. “Venite a casa y lo charlamos mate de por medio”. Ya cualquier conflicto que encuentre este tipo de invitaciones está medianamente resuelto cuando se trata de amigos o parientes.
Y es que son tantos parientes los que van dejando año tras año el partido que ningún justicialismo, por más amplio que sea, puede hoy albergarlos.
Son muchos y diseminados. Atomizados pero a la espera. El peronismo local aguarda con ansias la inauguración de la Casa de la Provincia que antes de fin de año abrirá sus puertas en Andrade 165.
Claro que será un nuevo espacio destinado a la atención de los vecinos en todo lo vinculado con administración pública provincial, desembarco de programas y una búsqueda de acercar el gobierno provincial con los bonaerenses.
Y así ha sido hasta el momento. El avance de la obra con gacetillas o publicaciones técnicas vinculadas a la obra en sí y sus servicios.
La obra estuvo a cargo del ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, y el funcionamiento de la Jefa de Asesores, Cristina Alvarez Rodríguez.
Sin embargo la reciente visita de dos referentes locales de la Diputada Nacional, Agustina Propato, al edificio que se está terminando configura un interesante panorama político. Ellas son la concejal, Ana Almirón, y Desirée Ayala, consejera escolar.
En otras palabras, hasta el momento el gobierno de la provincia venía siendo cauteloso con la información emanada de la Casa de la Provincia y su construcción en Zárate pero la visita de Ayala y Almirón preanuncian que esa casa estará referenciada políticamente en la diputada nacional de Unión por la Patria, Agustina Propato.
La Casa de la Provincia funcionará igual en nuestra ciudad y será un gran beneficio y un logro para el gobierno bonaerense concluir financieramente con un proyecto pautado y una obra que supera los 350 millones de pesos.
Pero, como todos saben, una cosa es una casa y otra muy diferente un hogar.

El edificio se construye sobre la calle Andrade.

La casa del pueblo

Los límites entre Estado y Partido siempre fueron difusos para los que gobiernan sentados sobre una silla y deben inclinar la cabeza hacia abajo para ver dónde comienza uno y termina el otro. Pero cuando la Pampa es tan vasta y no se ve hasta dónde llega el campo, se toma la confianza y la cercanía de peones como garantías invaluables. Así es el campo. Así es el campo popular.
La construcción de la casa llegó en el momento justo para el PJ local para reorganizarse políticamente y generar una agenda política local en función de la actividad de esa casa. Por lo tanto la casa deberá convertirse rápidamente en un hogar donde a través de largos cafés o mateadas se puedan decir las cosas guardadas de las generales del año pasado. Preguntas que nadie se atrevió a expresar en su momento. ¿Por qué se perdió la intendencia?¿En qué fallamos? ¿Qué vamos a hacer ahora? O el PJ puede seguir construyendo como hasta el momento; en La Plata pegan un grito y todos en la mesa callados y con caras largas esperando la campaña.
En tanto, la interna entre La Cámpora y Kicillof será un factor determinante. Si el gobernador puede asomar de la interna y pegar un grito para reordenar la Segunda Sección Electoral, lo hará. Si la interna avanza, las sobremesas serán largas. De todas maneras las numerosas agrupaciones peronistas locales celebran la llegada de este espacio a la ciudad, en un momento donde la construcción de una alternativa opositora al gobierno de Matzkin no está clara. Y los peronistas lo saben. Esa casa llegará para reordenar al peronismo.