Crudo y literal. No hay trabajo. Los obreros de la construcción están hoy esperando que el proyecto nuclear siga porque es la única obra de gran envergadura que puede, de alguna manera, incorporar a los miles de trabajadores capacitados que hoy están desempleados.
Es por ello que la Uocra perdió su paciencia y salió a reclamar por los puestos de trabajo que se han perdido y por los nuevos que no llegan.
Unos 160 obreros quedaron cesantes de sus trabajos por la paralización de la obra nuclear Carem (Central Argentina de Elementos Modulares) en Lima. Todos ellos nucleados en el gremio de la Uocra local a raíz de que se trata de una obra en construcción.
Por tal motivo, ayer se concentraron y cortaron parcialmente la Ruta Panamericana y el acceso al Camino del km 103, en Lima, para realizar una asamblea legislativa y luego trasladarse a la rotonda de Atucha en repudio a la nueva ola de despidos.
El conflicto volvió a ponerse en escena luego que ATE señalara que las nuevas autoridades profundizaron el drama “frenando la obra casi por completo”. Desde la junta interna apuntaron directamente al Gobierno de Javier Milei y, en concreto al nuevo presidente de CNEA, Germán Guido Lavalle.
Lo propio venía reclamando la Uocra desde el mes de abril, advirtiendo sobre todos estos movimientos que finalmente se concretaron.
“Son 160 trabajadores despedidos más los 85 del mes pasado y hace dos meses, más todo lo que conlleva. Ahora nos pidieron bajas de la Unidad de Gestión, así que se hace un número grandísimo. Eso va acompañado de la gente de maestranza, gastronomía, vigilancia… se hace un número importante y capaz alcanza a más de mil personas”, expresaron desde la Uocra local.
Por su parte, la denuncia de ATE sostiene que esta parálisis “la justifican con la excusa de que van a hacer foco en ‘los problemas de ingeniería del proyecto’” y, aunque reconocieron que estos problemas existen, los mismos “se estaban abordando y se tienen que resolver, pero el parate de la obra es producto del brutal ajuste que está realizando el Gobierno de Milei y ejecutando las autoridades de CNEA”, sostuvieron desde el sindicato.
La Uocra, ATE y el Sindicato de Luz y Fuerza Zona del Paraná son los gremios mayoritarios dentro del complejo nuclear. Y por este motivo, la paralización general del proyecto nuclear, están en estado de alerta por nuevos recortes salariales y posibles despidos.
Incertidumbre sobre la parada de Atucha I
El 29 de septiembre comenzará la parada técnica de la central nuclear pionera del país. Atucha 1 se parará para extender su vida útil por otros cincuenta años de servicio.
Tal como anunció este medio, la empresa administradora de la planta buscó aprovechar hasta el último de los días permitidos por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para que la obra prevista por unos US$ 450 millones comience luego de la temporada invernal. La idea es que la parada no se realice durante el invierno para evitar importar energía.
La parada de reacondicionamiento será larga, entre 30 y 36 meses, y empleará a 2500 trabajadores en el “pico máximo” de la obra. Claro que este pico máximo recién llegaría a mediados del año que viene.
Durante los largos meses de parada las obras, en general, que se llevarán a cabo son; la implementación de un nuevo sistema de protección del reactor, la calificación ambiental de equipos, la modificación de los sistemas de control, la modernización y cambios en la turbina y la implementación de un simulador de alcance total específico para Atucha I, entre otras actividades. Este proyecto permitirá mantener la potencia instalada nuclear.
La central había cumplido desde el 9 de septiembre de 2023 y por diez semanas, una última parada programada para realizar tareas de mantenimiento sobre los sistemas de seguridad de la planta, como la intervención en el reactor, la ejecución del Programa de Inspección en Servicio, el mantenimiento preventivo de los generadores diésel de emergencia, de las válvulas de aislación del circuito de inyección de boro, de rectificadores, transformadores y barras del circuito eléctrico asegurado, así como también el mantenimiento y ensayos de baterías, y la ejecución de pruebas repetitivas establecidas por la Autoridad Regulatoria Nuclear, que es el órgano de contralor de las actividades derivadas de la energía nuclear en el país.
La parada técnica de Atucha 1 genera expectativa dentro del mercado laboral de la construcción, deprimido en los últimos años por el parate de muchas obras y, en especial, por la falta de continuidad del proyecto nuclear argentino de parte del actual gobierno de Millei. Sin embargo, en este contexto de los gremios movilizados y en pie de guerra todo se torna incierto y preocupante en función de cumplir con este propósito desde lo técnico y lo laboral. La UOCRA anunció que convocará al paro y esto afectaría hasta el normal funcionamiento operativo de Atucha I y II.









