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Pan para hoy…

Las cajas con el logo de la Municipalidad que eran entregadas ayer a los vecinos.

La crisis social es profunda, la falta de trabajo, la imposibilidad de poder alcanzar los valores de una canasta familiar, la subalimentación en los niños y ancianos, se hace sentir en muchos barrios de la ciudad y no distingue sexos ni edades.
Ayer por la mañana una larga cola de vecinos por la calle H. Yrigoyen, desde jóvenes padres de familia, hasta jubilados formaban parte de quienes están “anotados” para recibir una caja de alimentos que eran entregados en la Secretaría de Desarrollo Social, o como se lo llama popularmente en el “Tanque”. El municipio las reparte una vez por mes en este punto central o en otros lugares más alejados y en comedores. Nada más que ya no es la tradicional bolsa, sino que ahora se entregan en cajas con el logo municipal, que eran descargadas por quienes las recibían para traspasarlas a bolsas para poder transportarlas, mientras complementariamente, un grupo de los conocidos como “cartoneros” esperaban ese descarte para sumar los cartones a sus carritos. Una imagen doblemente triste.
Alicia, una vecina del Barrio Cementerio, dialogó con LA VOZ y relató su situación o mejor dicho sus necesidades familiares. Es madre de cinco hijos en edad escolar y su esposo, sin trabajo, viven de changas. La caja si bien es poco es una ayuda porque en la escuela donde van los chicos en Primaria ya no tiene comedor escolar. Tiene niños con bajo peso para sus edades, por eso que recibe la ayuda municipal previa certificación de su situación. Allí estaba en la vereda, había traspasado la mercadería en dos bolsos y esperaba que la vinieran a buscar para volver al Barrio.
Otra vecina con su hijo adolescente, estaba en la misma situación, contó que el joven es diabético y requiere ayuda alimentaria aunque lo que le ofrecen no es apto para diabéticos. Pero se conforman, tiene un plan social y otra hija, y con esta ayuda van paliando el hambre.
La versión del Municipio
El Secretario de Desarrollo Social, Iván Gómez Gerez habló con este medio. Con amabilidad explicó que se entregan por mes unas 3000 cajas con mercadería que contiene 9 alimentos, entre ellos harina, fideos, galletitas de agua, yerba mate, azúcar, y que además asisten a 27 comedores sociales con aporte de fondos municipales. En esta entrega, quienes recibían las cajas eran vecinos con vulnerabilidad: baja de peso en los niños, diabetes y celiaquía.
Según indicó no reciben ayuda alimentaria de la Provincia ni del Gobierno nacional, aunque no pudo precisar a cuánto asciende la inversión mensual que el Municipio realiza en alimentos para repartir entre los vecinos.
Esta es la realidad, el empobrecimiento creciente de la sociedad que debe recurrir cada vez más a la ayuda oficial para cubrir las necesidades más básicas como la alimentación.

Subastan predio ocupado por vecinos

A esta postal se suma la subasta que se llevará a cabo en antes de fin de mes, del predio de 9 hectáreas en el que se encuentra asentado el Barrio Las Violetas.
Son barrios que no surgen de la noche a la mañana. Son fruto de la inacción de varios poderes.
La necesidad de una vivienda y el precio de los lotes hace que quienes no pueden acceder se instalen precariamente donde pueden. No es un fenónemo de Zárate solamente, es un problema nacional, del que ni siquiera la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se salva.
Pero el problema adquiere otra dimensión cuando el propietario de las tierras es un privado. O, como en este caso, un juez dispone la subasta por una quiebra.
Aquí los derechos a la vivienda (digna?) entra en contraposición con los de los dueños o los derechos de los acreedores. Y el problema, frente a tantos años de funcionarios que pasaron por el frente de ese inmueble –como por tantos otros tomados- sin hacer nada, se agrava a niveles descomunales.
Porque las familias construyeron, criaron a sus hijos, tienen sus viviendas –precarias- pero algo tienen y de buenas a primera hay que salir a buscar una solución de un momento a otro.
No es el único lugar en esas condiciones. Otro, sobre la misma ruta, creció a pasos agigantados.
Y mientras el municipio de Zárate en determinados sectores exige planos, firmas de ingenieros, arquitectos, agrimensores para iniciar cualquier tràmite a quienes están dentro de la “pecera” en la que pescan los funcionarios, a la vista de todos, en el paso de todos, proliferan asentamientos que son pan para hoy hambre para mañana.

Vecinos de Las Violetas ayer en Plaza Mitre antes de la reunión en el municipio.