El agua es uno de los graves problemas de la ciudad, de todo el país, en distintas regiones, y de todo el mundo. No solamente como elemento vital y servicio público esencial para el consumo sino también como recurso natural vinculado a la navegación y las actividades comerciales e industriales.
Este verano se anticipa caluroso y con ello se encendieron las alertas ambientales en el Delta. Actualmente, el humo de los focos de incendio en la zona del Delta del río Paraná afectan el tránsito en Ruta 12 y también a la salud de las personas y animales. Se anticipa otra temporada complicada para los incendios insulares.
Con mayor o menor intensidad, según la época del año, y con mayor o menor impacto público según para dónde el viento lleve el humo; los incendios que desde hace cuatro años azotan los humedales que conforman el delta del río Paraná.
Todo eso, y al igual que en el 2022 y 2023, irá acompañado de una excepcional bajante de ese curso de agua, una sequía extrema y la persistencia del uso del fuego como herramienta de manejo para usos productivos del territorio, como la ganadería de islas.
En cuanto a la bajante del Río Paraná, para los próximos meses tendrá consecuencias directas en la navegación y en el nutrido comercio que se da en la hidrovía.
También tendrá serias consecuencias para la actividad industrial, por ejemplo para la empresa Nucleoeléctrica Argentina; firma que en el año 2021 siguió de cerca la evolución de la altura del Río Paraná de Las Palmas porque es el material refrigerante para el circuito secundario de ambas centrales.
Las centrales nucleares tienen varios circuitos de refrigeración. El primario es con agua pesada que sirve como vehículo para que la energía térmica llegue a los generadores de vapor, en los cuales el agua pesada intercambia calor con un circuito secundario de agua liviana procedente del condensador de la turbina, la cual se transforma en vapor. El condensador de la turbina, a su vez, es enfriado por un circuito abierto de agua tomada del río Paraná con un caudal de 40 m3/seg; la cual en su retorno al río, después de haber enfriado el condensador, devuelve parte de la energía que fue utilizada para el bombeo mediante una turbina hidráulica.
Si bien no es parte del circuito primario y secundario de funcionamiento de la central, es vital para el funcionamiento y es por ello que monitorean la altura del Paraná de Las Palmas.
En el año 2021 se registró una bajante histórica del Paraná, única en los últimos cien años.
El INA monitorea los niveles del Paraná
El Instituto Nacional del Agua (INA) es el organismo que estudia los niveles del Río Paraná de Las Palmas. Y si bien las precipitaciones ocurridas sobre el “Alto Paraná” mejoraron la situación de poco caudal de agua existente, no alcanzará para la recuperación de la cuenca en los próximos dos meses y así revertir el déficit hídrico.
Asimismo, el Paraná continúa sosteniendo marcas por debajo de lo normal y en Zárate el caudal se encuentra bajo, con marcas inferiores al metro según las estimaciones de Prefectura Naval.
Las estimaciones es que el río se mantenga “bajo” durante todo el verano y será materia de seguimiento para empresas de logística, Prefectura Naval, Nucleoeléctrica Argentina y otros organismos públicos.











